Esta propuesta destaca la morcilla de cebolla como
ingrediente principal, combinándola con la suavidad de las berenjenas y el
sabor fresco y equilibrado de las verduras. El relleno ofrece una mezcla
jugosa, aromática y llena de matices, mientras que la berenjena aporta una
textura tierna que envuelve perfectamente todos los sabores.
Sección
Verdura:
4 personas, preparación: 10 minutos, microondas 8 minutos, horno a 190º
gratinar 5 a 8 minutos.
Dificultad: fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes
para la receta:
4
berenjenas mediana, 6 morcillas de cebolla, 1ª 2 calabacín, pan rallado, queso
para gratinar, aceite de oliva y sal.
Preparación
y cocción:
Lava
las berenjenas y mételas en el microondas el tiempo indicado, tienen que quedar
blandas para poderlas partir por la mitad.
Vaciarlas
de su carne y picarla, lavar el calabacín y picarlo en dados muy pequeños.
Calentar
aceite y sofreír el calabacín y la carne de la berenjena, cuando este seco unir
la carne de las morcillas y cocinar unos 5 minutos, salar.
Rellenar
las berenjenas con el preparado espolvorear con pan rallado y el queso por
encima.
Meter
en el horno una vez precalentado y dejar que gratinen
Servir
calientes.
La
berenjena
(*Solanum
melongena*), también conocida como aubergine o eggplant en inglés, es una
hortaliza (botánicamente una baya) de la familia de las solanáceas, al igual
que el tomate, la patata y el pimiento. Su historia es fascinante: pasó de ser
una planta medicinal y ornamental, incluso temida, a convertirse en un
ingrediente estrella de muchas cocinas del mundo. Se originó en el sudeste
asiático, probablemente en la región de la India (incluyendo áreas como Assam y
Birmania) y el sur de China, donde se domesticó hace más de 4.000 años a partir
de especies silvestres como *Solanum insanum* o *Solanum incanum*. Sus
parientes silvestres más antiguos provienen del noreste de África (hace unos 2
millones de años), pero la domesticación principal ocurrió en Asia. En Europa,
su recepción fue controvertida. Perteneciente a la familia de las solanáceas
(algunas tóxicas), se la asoció con la "locura" o la melancolía: en
Italia se llamó *melanzana* (de *mala insana*, "manzana loca"), y en
algunos lugares se consideraba comida de "moriscos" o
"judíos" (de hecho, se la conocía como "manzana de los
judíos" por su popularidad entre los sefardíes). Hoy se cultiva en todo el
mundo, y España (especialmente Andalucía) es uno de los principales productores
europeos. Variedades antiguas eran más pequeñas, blancas o verdes; la morada
actual se impuso por su resistencia al transporte.
La
morcilla
Un
clásico que asumimos en la cocina española, cuyo origen se lo debemos
a los griegos. De hecho, la primera mención la encontramos en la Odisea de
Homero. Según Platón, Apctonitas fue el “inventor” de los embutidos, entre los
que se encontraba nuestra morcilla. Los romanos recogen el testigo, como
verdaderos especialistas en el mundo de la chacinería, entre ellas estaban
“botullus o botellas” (morcillas) elaboradas con sangre que se generalizó en la
Península Ibérica. La morcilla, tentación española que hace sus
mejores galas como aperitivo o tapa. Cada vez más presente en la cocina
moderna por su exquisito sabor y sus múltiples posibilidades: empanadas de
hojaldre, revueltos, asada, a la parrilla o frita. . Varios países la consumen
entre los cuales España, Italia, Reino unido, Alemania, México, Kenia, Estonia
y otros más, se consume salada, pero en algunos también dulce. Existen
diferentes tipos de morcilla según la región y los ingredientes empleados, pero
en términos generales, la morcilla es un embutido hecho a base de sangre de
cerdo, grasa, arroz o cebolla, y especias. Algunos tipos populares incluyen:
Morcilla de Burgos: Contiene arroz, cebolla y especias, con una textura suave y
sabor ligeramente dulce. O las clásicas de arroz o cebolla, se utiliza sangre
fresca de cerdo, que se mezcla con ingredientes como arroz cocido o cebolla
frita, grasa de cerdo y condimentos (pimienta, pimentón, orégano, entre
otros). Todos los ingredientes se mezclan cuidadosamente para conseguir
una masa homogénea.


















