Una
combinación perfecta de sabores y texturas. Las gulas, con su característico
sabor suave y su textura delicada, aportan un toque marino que realza la
frescura de los cogollos y el dulzor equilibrado de los pepinillos, creando un
plato ligero y lleno de personalidad.
Sección
Ensalada; 4
personas, preparación: 5 minutos.
Dificultad: fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
4
o mas cogollos de lechuga, tomate de ensalada los necesarios, pepinillos
agridulces en conserva a voluntad, 300 g de gulas, 1 diente de ajo
(opcionalmente), vinagre de manzana, aceite de oliva virgen, orégano y sal.
Preparación:
Lavar
y secar los tomates y los cogollos, partir los primeros en rodajas y los
cogollo en cuartos a lo largo y aliñar al gusto.
Pelar
el ajo y picarlos muy fino si lo usamos, ponerlo en un bol con las gulas y
aliñarlas con aceite y una pizca de sal remover bien.
Servir
en platos individuales y espolvorear orégano por encima.
Cogollo
de Lechuga
Los
cogollos descienden de la lechuga romana (Lactuca sativa), cuyo cultivo
se remonta a más de 2.500 años. Ya era valorada por los antiguos egipcios —que
la asociaban a sus divinidades—, persas, griegos y romanos. Estos últimos
solían consumirla al final de las comidas para favorecer el sueño. La forma
específica de "cogollo" (enano y apretado, similar a un pequeño
repollo) se desarrolló históricamente gracias al trabajo de selección de
semillas en huertas europeas, buscando una hoja más gruesa, crujiente y con un
toque ligeramente más amargo que la lechuga convencional. Principales Zonas
de Producción. Navarra y La Ribera del Ebro: Los más emblemáticos y de
mayor prestigio tradicional son los Cogollos de Tudela. Crecen en la
ribera navarra del Ebro, donde las condiciones del suelo y el clima continental
moderado potencian su textura firme y su sabor inconfundible. Murcia y el
sureste español: Hoy en día, la mayor parte de la producción intensiva y
comercial de cogollos en España se concentra en la Región de Murcia
(especialmente en el Campo de Cartagena y el Valle de Guadalentín) y en zonas
de Almería. Su clima mediterráneo suave permite cultivarlos prácticamente
durante todo el año, abasteciendo tanto al mercado nacional como al europeo.
Cogollos de lechuga: Brotes tiernos, crujientes y compactos de la lechuga tradicional. Originarios del Mediterráneo y cultivados ya por los antiguos egipcios, su variedad moderna y formato en cogollo compacto se popularizaron enormemente en la cocina europea por su textura firme. Tomates de ensalada: Frutos carnosos, jugosos y de sabor equilibrado ideales para consumo en fresco. Nativos de América Central y del Sur, fueron domesticados por los aztecas. Tras la llegada de América a Europa en el siglo XVI, pasaron de ser una planta ornamental para convertirse en el pilar fundamental de la huerta mediterránea. Pepinillos agridulces. Pequeños pepinos encurtidos en una mezcla equilibrada de vinagre, azúcar y especias. Su técnica de conservación nació en la antigüedad en Mesopotamia para prolongar la vida de los alimentos, popularizándose en Europa central y oriental como un aperitivo o acompañamiento imprescindible. Gulas: Sucedáneo de angulas elaborado con surimi (pescado blanco) . Nacieron en España en 1991 como una alternativa económica y accesible a las codiciadas y escasas angulas de río, convirtiéndose rápidamente en un clásico de las tapas. Aceite, vinagre, sal y orégano: El aliño clásico; grasa vegetal líquida, condimento ácido, mineral sazonador y hierba aromática. El aceite de oliva y el vinagre se emplean desde el Neolítico y la Antigüedad clásica en el Mediterráneo; la sal ha sido el conservante universal y moneda de cambio histórica; y el orégano era ya venerado por griegos y romanos como símbolo de alegría y salud.




















