viernes, 25 de septiembre de 2026

Acelgas con patatas hervidas sobre una crema de garbanzos.

Descubrir un plato que redefine la cocina tradicional dándole un giro moderno, reconfortante y lleno de texturas. Esta receta combina la sencillez de las acelgas hervidas con patatas con la elegancia y cremosidad de una suave crema de garbanzos. Es una opción saludable, nutritiva y profundamente reconfortante y perfecta.
 

Sección Verdura: 4 personas, preparación: 20 minutos.
Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
1 k de acelgas, 9 mini patatas, 1 cebolla pequeña, 1 bote de 400 g de garbanzos, aceite de oliva, agua para la cocción y sal.
 
Preparación y cocción:
 
Lavar y limpiar las acelgas de sus hebras, partirlas y cocerlas en agua con sal incluidas las patatas.
Abrir los garbanzos y pasarlos por agua fría.
Pelar la cebolla y picarla muy fina, sofreírla en aceite una vez pochada añadir los garbanzos rehogar.
Incorporar un poco de agua y cocinar unos 5 minutos, salar.
Retirar unas cucharadas de garbanzos solos para la decoración y el resto ponerlos en una batidora con el agua necesaria de la cocción.
Batir todo añadiendo un poco de aceite, tiene que quedar un poco espesa.
Escurrir bien las acelgas de su agua retirar las patatas y aliñarlas con aceite y sal si fuese necesario las acelgas.
Colocar en platos individuales una base de la crema en el centro las acelgas y sobre las mismas unos garbanzos y las patatas sobre la crema.
Todo ello bien caliente.

El origen de las cremas

Desde la prehistoria, cocer raíces, granos y legumbres en agua caliente fue el método básico para hacerlos comestibles y aprovechar al máximo sus nutrientes. Sin embargo, la evolución técnica de las cremas finas y aterciopeladas tal como las concebimos hoy despegó en la Francia de los siglos XVII y XVIII, donde los cocineros refinaron los potajes tradicionales de la campiña para llevarlos a los grandes banquetes.  El garbanzo es una de las legumbres más antiguas cultivadas por el ser humano (hace más de 10.000 años en Oriente Medio). La primera constancia escrita de una crema de garbanzos triturados data del siglo XIII, en un libro de cocina redactado en Alepo (Siria). Tradicionalmente conocido como hummus bi tahina (garbanzos con sésamo), este plato era el alimento humilde y energético de los mercaderes y campesinos de Oriente Medio, expandiéndose globalmente gracias a su equilibrio nutricional perfecto y su textura inigualable. 

La acelga

(beta vulgaris) deriva del celta y significa "roja", debido a las nervaduras y la raíz rojas. La acelga, también llamada hierba o acelga, en su especie original fue objeto de recogida de alimentos desde tiempos prehistóricos, extendiéndose de forma espontánea en las costas arenosas de la cuenca mediterránea. La planta era tan valiosa que las selecciones para obtener hojas más grandes comenzaron hace incluso tres mil años por los babilonios. Ya los etruscos y los romanos contaban varias variedades: una blanca, una roja y otra de finas costillas que daban vida a los platos betaceos de Apicio, tanto que los placenteros de la época los buscaban como guarnición de platos sustanciosos. Hoy encontramos acelgas presentes en todas las cocinas, utilizada habitualmente cocinadas.

Los garbanzos

Son una de las primeras legumbres cultivadas en la historia de la humanidad. En Oriente Medio se han encontrado restos que tienen alrededor de 7.500 años. Es un arbusto que llega a medir hasta 50cm de altura. ... Cada vaina puede tener una o dos semillas de garbanzo. Estas leguminosas crecen a pleno rayo del sol o con un poco de sombra en lugares cálidos. Su ciclo es de aproximadamente 100 días para la cosecharlos. Hoy en día los puedes encontrar, congelado o en conserva.






jueves, 24 de septiembre de 2026

Asadurilla de cordero guisada y servida con polenta blanca

Un plato tradicional, sabroso y reconfortante que combina la intensidad de las vísceras de cordero con la suavidad y cremosidad de la polenta. Cocinada lentamente con verduras, especias y un buen fondo de sabor, la asadurilla adquiere una textura tierna, la polenta blanca, por su parte, aporta un contraste delicado.

Sección Casquería: 4 personas, preparación: 15 minutos, cocción de la polenta el tiempo indicado. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
1 asadurilla de cordero troceada, 200 g de polenta blanca, 900 cl de agua para la cocción de la polenta, 1 pimiento verde, 3 dientes de ajos, 1 cebolla pequeña, 1 vaso de vino blanco, agua para cocción y sal.
 
Preparación y cocción:
 
Pelar la cebolla y los ajos, lavar y despepitar el pimiento y picarlo.
Sofreír la cebolla y los ajos en un poco de aceite, una vez realizado incorporar los pimientos y rehogar.
Añadir la asadurilla y volver a rehogar y verter el vino dejarlos evaporar y cubrirlo con el agua necesaria, cocinar hasta que este en su punto deseado.
Si compramos la polenta precocinada seguir las instrucciones de cocción.
Caso contrario calentar el agua, añadir la sal cuando hierva, el aceite y poco a poco la polenta.
Remover con una varilla hasta que se separe de las paredes.
Verterla sobre la fuente que utilizaremos para servir el plato y extenderla.
Ponerla de fondo en una fuente y cubrir con los higaditos y servir caliente.

La asadurilla de cordero

El consumo de la asadura y los despojos de cordero se remonta a los orígenes mismos de la ganadería y la domesticación del animal, lo que sitúa sus inicios en la Prehistoria (hace miles de años, desde la Edad de Bronce). Ese un plato de profunda tradición rural e histórica vinculado al aprovechamiento integral del ganado. Históricamente, en la matanza del cordero (y otros animales de granja), ninguna parte se desperdiciaba. Las familias humildes y pastores desarrollaron recetas para aprovechar las vísceras frescas (el hígado, el bofes o pulmones, y el corazón) inmediatamente después del sacrificio. Con el paso del tiempo, este plato pasó de ser un recurso de subsistencia en el ámbito rural a convertirse en una seña de identidad de la cocina de mesón y de tasca, muy ligado a los rituales de caza y ganadería. Se consume habitualmente caliente en cazuela de barro, como tapa de bar acompañada de pan rústico, o sirviéndose sobre una base de patatas fritas. Se consume en Españas cocina castellana (Castilla y León, Castilla-La Mancha) y en regiones de La Rioja y Aragón otros países Marruecos y otros del norte de África. En Grecia y Turquía, Portugal, Italia, Países de los Balcanes (Serbia, Bosnia, Bulgaria, Rumanía) y algunos más en provincias específicas.

La polenta y sus tipos

Elaborada con harina de maíz, la polenta ofrece una base versátil para diversas salsas, desde las más elaboradas hasta las más ligeras. En este artículo, exploraremos algunas de las variantes más apreciadas de la polenta, cada una con su propio carácter y sabor distintivos. La polenta blanca es una de las variedades más ligeras y delicadas de polenta italiana, típica de la tradición culinaria veneciana, especialmente de las provincias de Venecia, Treviso y Padua. Su color claro y delicado se debe a su composición: se elabora exclusivamente con harina de maíz blanco y agua, sin añadir otros ingredientes como queso o mantequilla. Su sabor sencillo y neutro convierte a la polenta blanca en la base perfecta para una gran variedad de salsas y condimentos En comparación con la polenta clásica, la polenta blanca tiene una consistencia más cremosa y suave que realza a la perfección el plato al que acompaña. La polenta amarilla es probablemente la variante más extendida, un plato ancestral originario de la cocina tradicional lombarda. Elaborada con harina de maíz amarilla y agua, se cuece hasta que adquiere una consistencia espesa y compacta, y se utiliza principalmente para acompañar platos de carne. Una vez cocida, se vierte en una fuente para hornear y se deja enfriar y solidificar al gusto. La polenta se puede cortar en rodajas o cubos y luego asar a la parrilla o freír hasta que esté dorada por fuera y tierna por dentro. Este método de preparación la hace perfecta para acompañar salsas de carne, embutidos o quesos. La polenta negra, una de las variantes más fascinantes de la tradicional Lo que la hace extraordinaria es su color oscuro, casi negro, que se consigue gracias al uso exclusivo de harina de trigo sarraceno.




miércoles, 23 de septiembre de 2026

Crema de habas, patatas y zanahoria con sus acompañantes

Es una elaboración nutritiva, reconfortante y llena de sabor, se utilizan frescas y de temporada, pueden emplearse habas congeladas, una alternativa práctica que permite disfrutar durante todo el año y facilita la planificación en la cocina. Combinadas con la patata y el de la zanahoria, forman una crema equilibrada.
 


Sección Crema:
4 personas, preparación: 15 minutos. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
400 g de habas congeladas, 1 patata mediana, 1 zanahoria mediana, aceite de oliva, agua para la cocción y sal.
Acompañamiento: picatostes de pan, tiras o taquitos de jamón y piñones crudos.
 
Preparación y cocción:
 
Pelar la patata y la zanahoria, trocear todo de dados pequeños facilitara su cocción más rápida.
Calentar agua y cocer las habas, patatas y la zanahoria, salar y cocer hasta que este todo en su punto.
Pasarlo a la batidora añadiendo caldo según deseemos la densidad de la crema, comprobar de sal.
Servir caliente acompañada de un hilo de aceite de oliva y el resto de los ingredientes.

Las cremas en la cocina

El uso de lácteos espesos y caldos concentrados data de civilizaciones antiguas (Grecia y Roma), donde se utilizaban grasas animales, pan o migas para espesar preparaciones líquidas.  La crema de leche (crème) se consumía principalmente en las zonas rurales productoras de leche en Europa (como Normandía y Bretaña). Con la llegada de la Nouvelle Cuisine en el siglo XX, las cremas evolucionaron hacia preparaciones más ligeras, eliminando harinas pesadas (rùs) y apostando por emulsiones naturales y texturas aterciopeladas a base de verduras y mantequilla. Las cremas culinarias se dividen principalmente en dos mundos: las cremas saladas (sopas o bases culinarias) y las cremas dulces (pastelería). de las mas conocidas son: crema de champiñones (velouté de hongos, vichyssoise: bisque y crema parmentier. en el mundo hispanohablante, la palabra "crema" abarca desde un plato caliente reconfortante hasta un postre de alta pastelería o preparaciones lácteas para untar (como la crema agria o sour cream). Las cremas ocupan un lugar privilegiado en la historia de la gastronomía mundial. Su evolución refleja el paso de una cocina puramente de subsistencia y conservación a otra donde el lujo, la técnica y la textura se convirtieron en el centro de la alta cocina.

 

El haba

Es una leguminosa de la subfamilia papilionácea, también conocida como la carne de los pobres. Es el fruto de la planta Vicia faba, presente en las vainas. El número de semillas es variable y puede tener diferentes colores según el tipo. Se pueden encontrar en el mercado frescos en primavera, secos todo el año. Sin lugar a duda, las habas son unas de las legumbres más antiguas del mundo. Este alimento fue domesticado hace más de 4.300 años, según registros encontrados en palafitos Neolíticos, y conocidas ampliamente por egipcios y griegos, para luego ser distribuidas a lo largo de Europa en el siglo XVI. Pero la historia del origen de este alimento se sitúa en Asia Menor y el Norte de África, según el libro “Origen de la Especies Cultivadas” escrito por Pyrame de Candolle, botánico francés.

El pino piñonero y los piñones

(Pinus pinea) es uno de los árboles más emblemáticos y con mayor carga histórica de la cuenca mediterránea. Reconocible al instante por su característica copa en forma de parasol o sombrilla, ha acompañado a las civilizaciones humanas durante milenios debido al valioso tesoro que esconde en su interior. Los estudios genéticos e históricos sitúan el origen de esta especie principalmente en la península ibérica, Anatolia (Turquía) y el Libano. Prácticamente todo lo que produce este árbol ha tenido un aprovechamiento tradicional e industrial a lo largo de los siglos. El piñón del Pinus pinea europeo es muy cotizado por su sabor suave, textura cremosa y un marcado toque dulce, muy superior en calidad organoléptica a las variedades asiáticas o americanas. Es un ingrediente estrella en postres navideños Es indispensable en la elaboración de la clásica salsa italiana de pesto genovés, así como en guisos tradicionales de carne, asados, relleno de aves, salsas de almendras/pepitorias y en la elaboración artesana de morcillas.

 


martes, 22 de septiembre de 2026

Plato de aprovechamiento fideos con anillas de pota en su tinta

Plato de aprovechamiento que demuestra cómo convertir restos de otras elaboraciones en una receta sabrosa y completa. Las anillas de pota, su tinta o el caldo sobrante, se utilizan para aportar sabor, color y personalidad al plato de fideos, reduce el desperdicio alimentario y permite disfrutar de una elaboración tradicional
 


Sección Pasta corta: 4 personas, preparación: 10 minutos. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
Resto de las anillas de pota en su tinta, fideos los necesarios, agua para la cocción y sal.
 
Preparación y cocción:
 
No queremos desperdiciar la salsa y algunas anillas de pota que han sobrado y hacemos un nuevo plato con fideos finos en unos minutos.
Cortar las anillas en trocito, colocar todo en una cazuela y añadir un poco de agua para aclarar la salsa.
Calentar y una vez que hierva incorporar los fideos necesarios y salar, cocina y dejar que espese un poco si los queremos tomar seco, o tomarlo caldoso.
Cena o comida en un plis plas.

El aprovechamiento en la cocina

También conocido como cocina de aprovechamiento o de resistencia) es una técnica y una filosofía culinaria que consiste en utilizar al máximo todos los ingredientes, evitando desperdiciar nada y transformando restos o partes que normalmente se desechan (como pieles, tallos, huesos o sobras de otras comidas) en platos nuevos, creativos y deliciosos. Permite ahorrar dinero en la cesta de la compra al estirar los ingredientes y sacarles el máximo rendimiento. Reduce el desperdicio alimentario, un problema global crítico. Menos comida en la basura significa menor huella ambiental. Obliga a innovar, combinar sabores inesperados y aplicar técnicas tradicionales para dar una "segunda vida" a los alimentos. Ejemplos clásicos de aprovechamiento.  Los huesos de pollo, las espinas de pescado, las cáscaras de gambas y las puntas o pieles de verduras (cebolla, zanahoria, puerro) se hierven para crear bases llenas de sabor para sopas, arroces o guisos. El pan duro: Es el rey del aprovechamiento. Se convierte en migas, torrijas, sopa de ajo, croquetas, pan rallado o picatostes para cremas. Las sobras de guisos (El plato de "ropa vieja"): En España, la carne y los garbanzos sobrantes del cocido se reciclan al día siguiente salteándolos con un poco de ajo y cebolla para hacer el plato conocido precisamente como ropa vieja o croquetas de cocido. Hojas y tallos: Las hojas exteriores de la coliflor, los tallos del brócoli o las hojas de las zanahorias se pueden usar para hacer cremas, tortillas o pesto casero.

Anillas de pota en su tinta

Un plato tradicional, sabroso y muy nutritivo de la cocina marinera. La pota: A diferencia del calamar, la pota tiene una carne un poco más firme y un sabor intenso a mar. Al cortarla en anillas, absorbe de maravilla los sabores de la salsa durante la cocción. La tinta es el alma del plato. Se parte de un sofrito clásico de cebolla, ajo, tomate y pimiento verde (o choricero), al que se añade vino blanco o brandy para desglasar, caldo de pescado y la tinta natural (que puede venir de la propia pota o de bolsitas preparadas). Para que la pota quede tierna, requiere una cocción a fuego lento durante un buen rato, o bien un salteado muy rápido. En la salsa en tinta, suele guisarse lentamente para que la carne se ablande y la salsa reduzca y concentre todo su sabor. La cocina vasca (España): Es el hogar por excelencia de los platos de cefalópodos en su tinta, especialmente los famosos calamares en su tinta a la bilbaína. La cocina veneciana (Italia): En Italia existe el plato clásico seppie in nero (sepia en su tinta), muy emparentado con esta receta, lo que demuestra que cocinar moluscos con su propia tinta es una técnica mediterránea ancestral compartida por comunidades costeras. Con el tiempo, la pota (un molusco más económico y de carne más recia que el calamar) comenzó a prepararse exactamente con esta misma técnica tradicional para acercar un guiso de sabor marino intenso a los hogares de manera más accesible.

Los fideos

El origen en Asia (China): Contrario a la leyenda popular que atribuía a Marco Polo la llegada de la pasta a Italia desde China, el registro arqueológico demuestra que los fideos nacieron en Asia mucho antes. El hallazgo arqueológico más antiguo data de hace unos 4.000 años (en Lajia, China, a lo largo del Río Amarillo) y consistía en unos fideos intactos elaborados con mijo. Paralelamente, en el mundo occidental ya existían preparaciones de masas estiradas desde la época grecorromana (como el láganon). Sin embargo, fueron los árabes quienes introdujeron de forma documentada la pasta seca en Europa (especialmente en Sicilia durante la Edad Media) a través de un producto llamado itriyya, diseñado para conservarse durante las largas travesías por el desierto. De ahí evolucionó el fideo tradicional en España e Italia. El tamaño, la longitud y el grosor de los fideos no son caprichosos: responden directamente a cómo absorben el calor, qué tipo de caldo o salsa acompañan y cómo se deben comer. . Fideos occidentales (Sopas, guisos y fideuás) En la cocina tradicional hispana e italiana, los fideos de pasta de sémola de trigo duro se miden principalmente por su grosor: Cabello de ángel, extremadamente finos, fideos medianos con un grosor bajo a medio, fideos gruesos más alargado y grueso, fideos asiáticos (Noodles). En Asia, la variedad de tamaños y texturas es inmensa según el ingrediente (trigo, arroz, almidón de patata o frijol mungo) y otros más según países e ingrediente.


lunes, 21 de septiembre de 2026

Ternera guisada con verduras, tomates secos y patatitas

Los tomates secos son el ingrediente estrella de esta receta: aportan un sabor intenso, dulce y ligeramente ácido que realza la carne y transforma el caldo en una salsa mucho más aromática. Cocinada lentamente, la carne queda tierna y jugosa, mientras que las verduras y las patatas absorben todo el aroma del guiso.
 


Sección Carne: 4 personas, preparación: 10 minutos, olla rápida: 10/15 minutos. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
500 g de ternera para guisar en dados, patatas minis a voluntad, 1 zanahoria, 1 cebolla pequeña, 2 dientes de ajos, 8/10 tomates secos en aceite, 1 hoja de laurel, 1 pimiento verde pequeño, aceite de oliva, agua para la cocción y sal.
 
Preparación y cocción:
 
Comprar la carne troceada y sellarla en un poco de aceite, retirarla y reservar.
Pelar la cebolla, los ajos y la zanahoria picar a gusto.
Lavar y desvenar el pimiento y picarlo al gusto.
En el mismo aceite sofreír la cebolla, pimiento, la hoja de laurel lavada  y los ajos.
Incorporar las patatas, la zanahoria y los tomates seco en aceite, rehogar unos minutos, seguidamente la carne.
Cubrir con agua salpimentar, y cerrar la olla, cocer el tiempo indicado desde que empiece a pitar, dejar enfriar y abrir.
Servir caliente.

Ternera

Antes de la ternera que conocemos hoy, existía el uro (Bos primigenius), un bóvido salvaje, imponente y de gran tamaño que habitaba en Europa, Asia y África. Eran animales muy agresivos y difíciles de cazar.  La Revolución Neolítica (hace unos 10.000 años): Con el paso de una vida nómada de caza a comunidades sedentarias, el ser humano comenzó a domesticar animales. El ganado bovino fue domesticado a partir del uro alrededor del 8000 a. C. en la región del Creciente Fértil y Anatolia. El guiso de ternera es una de las preparaciones culinarias más antiguas de la humanidad, estrechamente ligada a la invención de la cerámica y los recipientes resistentes al fuego hace miles de años. En Europa, los estofados y ragús se convirtieron en el pilar de la cocina tradicional de subsistencia. Permitían aprovechar cortes económicos de la res combinándolos con verduras de huerta, hortalizas de raíz (como patatas y zanahorias) y vino o caldo para ablandar las fibras de la carne. o una solución para cocinar piezas de carne duras aprovechando el calor residual de los hogares, hoy en día se ha consolidado como un plato insignia de la alta cocina reconfortante y de la gastronomía casera en todo el mundo. Para conseguir un guiso tierno, meloso y lleno de sabor, se deben utilizar cortes de carne que tengan tejido conjuntivo y gelatina (colágeno). Al cocinarse a fuego lento durante horas, este colágeno se deshace, dando como resultado una textura suave y una salsa espesa. Los mejores cortes son: aguja, morcillo o jarrete, espaldilla y falda

Tomates secos

El secado de alimentos es una de las técnicas de conservación más antiguas y universales, utilizada desde tiempos prehistóricos para preservar frutas, verduras, carnes y pescados. Los tomates secos tienen sus raíces en regiones mediterráneas, donde el clima cálido y soleado facilitaba el secado natural al sol. En países como Italia, especialmente en la región de Puglia, Sicilia y Campania, así como en Grecia y España, el secado del tomate se popularizó mucho antes de la llegada de la refrigeración moderna. El proceso consistía en cortar tomates maduros y exponerlos al sol para eliminar la mayor parte de su contenido de agua, concentrando su sabor y aumentando su durabilidad. Los tomates secos se convirtieron en un ingrediente básico para enriquecer platos durante todo el año, especialmente en temporadas donde el tomate fresco no estaba disponible. Aunque el secado prolonga la vida útil del tomate, estos pueden ser bastante duros y necesitan ser hidratados o suavizados para su consumo. Para facilitar su uso y mejorar su sabor, desde hace siglos se conservan los tomates secos sumergidos en aceite, generalmente aceite de oliva, a menudo acompañados de hierbas aromáticas como orégano, ajo, albahaca o chile. El aceite no solo aporta un sabor extra, sino que también actúa como barrera contra el oxígeno y las bacterias, ayudando a conservar el producto por más tiempo. Este método de conservación es común en la cocina mediterránea y permite tener a mano tomates con un intenso sabor umami, listos para usarse en ensaladas, pastas, antipastos, pizzas y muchas otras preparaciones culinarias.

El laurel en la cocina

El laurel es una planta que lleva miles de años ligada a la cultura y a la gastronomía del Mediterráneo. Su historia comienza en la antigüedad, donde ya era un arbusto muy apreciado no solo por sus propiedades aromáticas, sino también por su simbolismo. Hoy en día, el laurel sigue siendo un componente esencial en la cocina tradicional mediterránea y mundial, valorado tanto por su sabor como por su legado histórico y cultural. Se cultiva principalmente en regiones con climas templados y secos, y aunque su rol simbólico ha disminuido, continúa siendo un ingrediente insustituible en la preparación de numerosos platos clásicos. Su uso es: Aromatizante: Las hojas de laurel se utilizan secas y enteras para dar un aroma característico y sabor ligeramente amargo, herbal y fresco.  Se añaden a guisos, sopas, estofados, salsas y conservas. Común en recetas mediterráneas, latinoamericanas y europeas. Generalmente se agrega durante la cocción y se retira antes de servir, ya que las hojas no son comestibles. Combinación; complementa otras hierbas como tomillo, romero y orégano, potenciando el perfil aromático del plato. Su sabor puede volverse amargo si se usa en exceso, por lo que se recomienda usar pocas hojas.

 


viernes, 18 de septiembre de 2026

Ensaladilla clásica con palmitos y maíz sobre rúcula

Una ensaladilla clásica que se renueva con un toque fresco y colorido: los suaves palmitos y el dulce maíz aportan textura y contraste, mientras que el fondo de rúcula añade un matiz ligeramente picante y aromático. Un plato sencillo, equilibrado y refrescante, ideal para disfrutar como entrante o acompañamiento.
 


Sección: Ensalada, 4 personas, preparación: 15/20 minutos. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
6 patatas medianas, 2 zanahoria, 4 huevos, 150 g de maíz dulce cocido, 1 bote de palmitos, mayonesa, perejil seco picado, rúcula, agua para cocer y sal.
 
Preparación y cocción:
 
Lavar las patatas y zanahorias y cocerlas en una cazuela hasta que estén tiernas.
Enfriar y pelar cortarlas en cuadraditos pequeños.
Cocer los huevos, enfriarlo y pelarlos en trozos pequeños e incorporarlos a las patatas.
Picar algún palmito dejando 4 para la decoración.
Escurrir el aceite del atún, reservar al aquel, desmenuzarlo y añadirlo a la preparación.
En un bol grande e incorporar el atún, las verduras cocidas, los palmitos picados y un poco de maíz.
Sumar la mayonesa mezclar, meter en la nevera hasta la hora de servir.
Servir en platos individuales sobre la rúcula decorando con más maíz y un palmito cortado por la mitad a lo largo y espolvorear con el perejil.

El palmito

Es un buen alimento natural que se utiliza en la cocina como guarnición. Pero no olvidemos su impacto ecológico. El palmito o palmito es un alimento natural conocido en las cocinas de todo el mundo. Se obtiene de la parte interna del tronco de algunas plantas: coco, açaí, babaçu, juçara y chontaduro. Se trata de especies espontáneas que crecen en diferentes lugares, especialmente en América del Sur: hoy el palmito se ha convertido en una planta de cultivo controlado destinada a la industria agroalimentaria. En América del Sur, incluso antes de que los portugueses llegaran a Brasil, ya se consumía el palmito cocido en agua.

El maíz dulce cocido

Es un tipo de maíz que se caracteriza por su sabor dulce y su textura tierna. Se cultiva especialmente para el consumo humano y se consume generalmente después de ser cocido. El proceso de cocción resalta su dulzura y hace que los granos sean más suaves y agradables al paladar. Se puede preparar de diversas maneras: a menudo se hierve en agua con un poco de sal, se puede pasar al fuego o a la parrilla, y es muy común encontrarlo en platos típicos de distintas cocinas, así como en comidas callejeras. En muchos países, se disfruta también como snack, acompañado de mantequilla, queso, o salsas. El maíz dulce es una excelente fuente de nutrientes, incluyendo vitaminas, minerales y fibra, lo que lo convierte no solo en una opción deliciosa, sino también saludable. 

La rúcula.

Cuyo nombre científico es Eruca sativa, pertenece a la misma familia que las coles y las coliflores, concretamente a la familia Brassicaceae, también conocida como Cruciferae. Se trata de una planta herbácea típicamente mediterránea, de la que se conocen al menos dos tipos: la rúcula cultivada, una planta anual con flores blancas y hojas grandes y redondeadas, pero con un aroma suave; y la rúcula silvestre, que es una planta herbácea perenne con flores amarillas, hojas pequeñas y lanceoladas, y un sabor intenso, casi picante. La rúcula es conocida desde la antigüedad no solo por su aroma amargo y penetrante, sino también y sobre todo por sus propiedades beneficiosas, por las que se clasifica como un "alimento funcional", capaz de aportar beneficios a los seres humanos tanto con sus hojas como con sus semillas. En realidad, la rúcula era originalmente la hierba "lujuriosa" que los antiguos romanos utilizaban como ingrediente principal en brebajes amorosos. Su supuesto poder como "estimulante sexual" era, incluso en la Edad Media, tan apreciado —e incluso enfatizado— que su cultivo en los jardines de los monasterios llegó a prohibirse por temor a que su consumo llevara a los monjes a abandonar sus conventos para dedicarse a actividades más "mundanas". Estudios mucho más recientes han confirmado sus efectos farmacológicos, ya predichos en documentos de la antigua Escuela de Medicina de Salerno, que atribuían a la rúcula propiedades afrodisíacas. Ante todo, permanece su sabor inconfundible, picante y cautivador, lo que convierte a la rúcula en un alimento decididamente interesante y sabroso, rico en propiedades beneficiosas, aunque con algunas pequeñas excepciones.  Sin duda es un alimento bajo en calorías.  Las propiedades afrodisíacas de la rúcula se conocen desde hace mucho tiempo. Departamentos de ciencias farmacéuticas de varias universidades italianas han destacado estas capacidades específicas de la rúcula, documentando cómo esta planta puede inhibir una enzima implicada en ciertos procesos relacionados con la disfunción sexual. Estos principios constituyen la base de la preparación de medicamentos que se utilizan actualmente para tratar la impotencia masculina. La rúcula puede estar contraindicada en algunas circunstancias, especialmente en casos de alergias específicas. Sin embargo, debido a su alto contenido en vitamina K, no se recomienda su consumo a quienes toman anticoagulantes ni a quienes padecen cálculos o insuficiencia renales. Finalmente, debido a su contenido en glucosinolatos, la rúcula puede interferir con la absorción de yodo por la tiroides; por lo tanto, las personas con hipotiroidismo deben consumirla con precaución y moderación.

 


jueves, 17 de septiembre de 2026

Lomos de merluza con langostinos en salsa verde y cebolla caramelizada

Este plato combina la delicadeza y suavidad del pescado blanco con el sabor intenso y ligeramente dulce de los langostinos. La salsa verde aporta frescura, aroma y un toque tradicional, mientras que la cebolla caramelizada añade un contraste dulce y meloso que enriquece cada bocado.
 


Sección Pescado: 4 personas, preparación: 15/20 minutos. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
8 lomos de merluza congelados, 150 g de langostinos pelados congelados, 1 cebolla pequeña, 2 dientes de ajos, harina, perejil, vino blanco, fumet o caldo de pescado. aceite de oliva y sal.
Decoración: cebolla caramelizad y seca.
 
Preparación y cocción:
 
Salar los lomos de pescado y pasarlos por harina sellarlos en aceite.
Pelar y picar la cebolla y los ajos, sofreír todo sin que se quemen.
Añade un poco de harina y remueve para qué no se queme incorpora vino blanco y deja evaporar.
Incorpora el pescado y los langostinos cúbrelo con el caldo de pescado, salar.
Añade el perejil lavado y picado y remueve, deja cocinar hasta que la salsa este a tu gusto, añadiendo mas caldo si fuese necesario.
Sírvela caliente y espolvoreada con la cebolla caramelizada.

Los lomos de merluza

son las piezas de pescado obtenidas de los lados del pescado merluza, que se caracterizan por ser filetes gruesos, limpios y sin espinas. Son muy apreciados en la cocina por su textura suave, sabor delicado y versatilidad para diversas preparaciones. Son un pescado blanco de carne firme pero jugosa, con un sabor suave que combina bien con muchos ingredientes. Los lomos son las partes más limpias y nobles del pescado, generalmente extraídos retirando la piel y las espinas, lo que facilita su cocinado y consumo. En resumen, los lomos de merluza son la parte más noble y fácil de preparar del pescado, ideales para recetas que buscan potencia en sabor y suavidad en la textura.

 

Los langostinos pelados y congelados

Detrás de este formato tan práctico hay una evolución industrial muy interesante, grandes ventajas culinarias y distintas formas de llamarlos alrededor del mundo. Históricamente, el consumo de marisco fresco estaba limitado a las zonas costeras debido a su rapidísima descomposición. Con el desarrollo de la cadena de frío industrial y los métodos de ultracongelación rápida (como la técnica IQF o Individually Quick Frozen, que congela cada pieza por separado evitando bloques de hielo masivos), la industria pesquera pudo capturar, procesar y comercializar langostinos a nivel global sin perder sus propiedades.  Países con una gran tradición de acuicultura (como Ecuador, Vietnam, Tailandia o India) comenzaron a industrializar el proceso de limpieza. En lugar de exportar el marisco entero con caparazón (lo que implicaba pagar transporte por partes no comestibles), se estandarizó el pelado y desvenado directamente en origen, creando un producto listo para el consumidor que revolucionó el mercado en las últimas décadas del siglo XX. Al venir ya sin cáscara ni tripa (desvenados en la mayoría de los casos), te ahorras el trabajo tedioso de pelarlos y el desorden en la cocina.  Al estar pelados, su tiempo de cocción se reduce a 2 o 3 minutos.

La cebolla caramelizada

Una preparación culinaria clásica en la que la cebolla se cocina a fuego muy lento durante un periodo prolongado de tiempo. A diferencia de lo que mucha gente piensa, el objetivo tradicional no es añadir una gran cantidad de azúcar, sino extraer y potenciar los azúcares naturales propios que contiene la cebolla mediante un proceso químico llamado reacción de Maillard y la caramelización de dichos azúcares naturales. Extremadamente tierna, fundente y suave. Dulce, profundo y con un toque tostado, pero conservando el matiz característico de la cebolla. La cebolla caramelizada que compramos ya preparada en tarros o bandejas en el supermercado suele tener algunas diferencias importantes respecto a la que se hace lentamente en casa. Está lista para abrir y consumir al instante, ideal si vas con prisa. Al llevar azúcares añadidos, su perfil de sabor suele ser más empalagoso o directamente dulce, a veces con menos matices tostados naturales que la casera.


Acelgas con patatas hervidas sobre una crema de garbanzos.

Descubrir un plato que redefine la cocina tradicional dándole un giro moderno, reconfortante y lleno de texturas. Esta receta combina la sen...