Son
una deliciosa combinación que destaca por el contraste entre el dulce natural
de las brevas y el sabor salado y intenso de los embutidos. Este plato sencillo
y elegante es perfecto como aperitivo o tapa, ofreciendo una experiencia de
sabores única que conquista a todos los paladares.
Sección
Aperitivo; 4
personas, preparación: 5 minutos. Dificultad: fácil. Todos los
tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
Brevas o higos al gusto, embutidos jamón, chorizo, fuet y butifarra blanca
o negra la cantidad deseada.
Preparación
y cocción:
Si
no encuentras brevas espera un poco y hazlo con higos eso dependerá del mes.
Lavar
las brevas y partirlas por la mitad.
Servirlas
con el embutido deseado y decorado al gusto de cada uno y pon un poco de menta
para darle más color.
Ingredientes
usados en la receta
Breva: Aporta un toque dulce
y jugoso que contrasta a la perfección con los salados, además de ser rica
en fibra y energía natural. Butifarra
blanca: Destaca por su sabor suave, especiado y meloso, ofreciendo
una textura tierna y un perfil de sabor muy equilibrado, negra: Aporta
una gran intensidad, profundidad y untuosidad gracias a su toque de
sangre y especias tradicionales. Jamón
serrano/ibérico:
Es la joya aromática; aporta salinidad, curación y una grasa que se funde en
el paladar, elevando el listón de cualquier tabla. Chorizo: Añade carácter,
potencia y un toque alegre gracias al pimentón y al ajo, siendo el punto
más vibrante del conjunto. Fuet:
Ofrece un sabor limpio, sutilmente dulce y curado, con una textura firme
muy agradable al mordisco. Menta: Aporta la frescura
herbal y el aroma limpio necesarios para aligerar la grasa y limpiar el
paladar entre bocado y bocado.
La
higuera “higos o brevas”
Es
uno de los árboles frutales más antiguos cultivados por la humanidad. Es nativa
de la región del Mediterráneo y de Asia occidental. Se han encontrado restos de
higos fosilizados en el valle del Jordán que datan de hace más de 11.000 años,
lo que significa que los humanos ya las consumían antes incluso de dominar el
cultivo del trigo. En el antiguo Egipto se consideraba un árbol sagrado. En
Grecia, era el manjar favorito de los atletas olímpicos debido a su alto valor
energético. De hecho, los griegos crearon leyes específicas para prohibir la
exportación de higos de alta calidad. Los romanos expandieron su cultivo por
toda Europa. Fueron ellos quienes acuñaron el concepto de la breva. Al notar
que algunos frutos sobrevivían al invierno en forma de pequeños embriones y
maduraban al inicio del verano siguiente, los llamaron biferae (que da
frutos dos veces). Con el tiempo, la palabra evolucionó al castellano como
"breva". Las Brevas La diferencia entre la breva y el higo no
es solo la época del año; es un fenómeno botánico fascinante: Los higos que
no llegaron a nacer: En otoño, a la higuera le quedan pequeños brotes de
higo que no logran madurar por el frío. El árbol entra en reposo invernal y
esos brotes "duermen". Cuando
llega la primavera, esos frutos latentes son los primeros en despertar y
absorber la energía acumulada. Maduran rápidamente y se recogen entre junio
y julio (en el hemisferio norte). A diferencia del higo común, la breva
suele ser más grande, más alargada, menos dulce pero mucho más jugosa y
carnosa. Físicamente, su piel suele mostrar tonalidades moradas o azuladas
oscuras. Botánicamente, ni el higo ni la
breva son frutas. Son siconos, una especie de receptáculo carnoso
invertido que contiene cientos de flores diminutas en su interior. Lo que
llamamos "pepitas" son los verdaderos frutos. Tanto el fruto como el
árbol han tenido múltiples aplicaciones a lo largo de la historia: Debido a su
corta temporada (apenas unas semanas al inicio del verano) y a su fragilidad,
la breva se consume principalmente fresca, recién cogida del árbol. Al ser
menos empalagosa que el higo, combina a la perfección en platos salados o como
fruta simplemente.














