Esta
versión destaca por ciertos detalles en la preparación y los ingredientes que
la diferencian del pisto tradicional que se encuentra en otras regiones de
España. A diferencia de otros rellenos más pesados o carnosos, el pisto ofrece
una opción ligera. Además, el toque final del huevo de elevando el plato a un
nivel gourmet.
Sección Verdura; 4 persona. preparación 20/25 minutos, microondas 7 minutos,
horno a gratinar 5 minutos a 200.
Dificultad fácil. Todos los tiempos son siempre indicativo.
Ingredientes para la
receta:
Para el pisto: 2
cebollas, 2 calabacines, 2 pimientos verdes, 3 tomates pera, aceite de oliva y
sal.
4 berenjenas medianas,
8 lonchas de jamón, 8 huevos de codorniz, pan rallado. aceite de oliva y sal.
Preparación y cocción:
Pelar la cebolla y los
tomates picarlos en daditos.
Lavar y despuntar los
calabacines y cortarlo en daditos.
Lavar y desvenar y
despepitar los pimientos trocearlos en trozos pequeños.
Pochar la cebolla
durante 5 minutos y añadir seguidamente los pimientos y cocinar otros 5
minutos, salar.
Incorporar los
calabacines y cocinar 5 minutos removiendo de vez en cuando
Finalizar con el
tomate y cocinar otros 10 minutos y hasta que se haya consumido todo el
líquido, no dejar de remover.
Lavar las berenjenas y
meterlas en el microondas para que se ablanden, retirar partir por la mitad a
lo largo y vaciar de su carne, salar.
Rellenar con el pisto
y colocarlas en una fuente para el horno espolvoreadas con pan rallado y
gratinar el tiempo indicado.
Freír los huevos y el
jamón y colocar un huevo sobre cada berenjena y colocarlas acompañadas del
jamón.
La
berenjena
(*Solanum
melongena*), también conocida como aubergine o eggplant en inglés, es una
hortaliza (botánicamente una baya) de la familia de las solanáceas, al igual
que el tomate, la patata y el pimiento. Su historia es fascinante: pasó de ser
una planta medicinal y ornamental, incluso temida, a convertirse en un ingrediente
estrella de muchas cocinas del mundo. Se originó en el sudeste asiático,
probablemente en la región de la India (incluyendo áreas como Assam y Birmania)
y el sur de China, donde se domesticó hace más de 4.000 años a partir de
especies silvestres como *Solanum insanum* o *Solanum incanum*. Sus parientes
silvestres más antiguos provienen del noreste de África (hace unos 2 millones
de años), pero la domesticación principal ocurrió en Asia. En Europa, su
recepción fue controvertida. Perteneciente a la familia de las solanáceas
(algunas tóxicas), se la asoció con la "locura" o la melancolía: en
Italia se llamó *melanzana* (de *mala insana*, "manzana loca"), y en
algunos lugares se consideraba comida de "moriscos" o
"judíos" (de hecho, se la conocía como "manzana de los
judíos" por su popularidad entre los sefardíes). Hoy se cultiva en todo el
mundo, y España (especialmente Andalucía) es uno de los principales productores
europeos. Variedades antiguas eran más pequeñas, blancas o verdes; la morada
actual se impuso por su resistencia al transporte.
Huevo
de codorniz
Son
los pequeños huevos puestos por la codorniz, un ave de tamaño reducido muy
apreciada tanto por su carne como por sus huevos. Estos huevos destacan por su
sabor delicado y su textura suave, además de ser reconocidos por su atractivo
aspecto moteado y su valor nutricional elevado. Tradicionalmente, los huevos de
codorniz han sido consumidos en diversas culturas, especialmente en Asia y
Europa, donde se consideran un manjar y un ingrediente gourmet. En cuanto a su
historia, el consumo de huevos de codorniz se remonta a la antigüedad, siendo
populares en la cocina de civilizaciones como la egipcia y la romana. En Japón,
por ejemplo, forman parte de la dieta desde hace siglos y son habituales en
platos como el sushi o en aperitivos. En España, su consumo se ha extendido en
las últimas décadas, sobre todo en la alta cocina y en tapas, gracias a su
versatilidad y presentación atractiva.
La
historia del jamón
Es
fascinante y se remonta a miles de años. Este producto cárnico, que proviene de
la pierna trasera del cerdo, ha sido parte importante de la dieta humana en
diversas culturas a lo largo del tiempo. El jamón tiene sus raíces en la
antigüedad. Existen evidencias de que los cerdos fueron domesticados alrededor
del año 5000 a.C. en Asia, y su carne comenzó a ser consumida por las
comunidades humanas. En España, el jamón ibérico empezó a ganar reconocimiento
por su calidad, particularmente el jamón de cerdos alimentados con bellotas en
la Dehesa, un tipo de bosque mediterráneo. Con el tiempo, el jamón se exportó a
otras partes del mundo, ganando popularidad en América y Asia. Hoy en día, el
jamón es un alimento apreciado en todo el mundo. Se pueden encontrar diversas
variedades, como el jamón serrano de España, el prosciutto de Italia, el jambon
de París en Francia, y muchas más. Estas variantes son celebradas en
gastronomías nacionales y son una parte esencial de festividades y
celebraciones. Hoy en día, el jamón se presenta en diversas formas y estilos en
las tiendas, adaptándose a las preferencias de los consumidores y a diferentes
usos culinario. jamón curado, cocido, ahumado, loncheado, en tacos, tiras y
muchas más.

















