Este
plato combina la delicadeza y suavidad de los lomos de merluza con el sabor
dulce y ligeramente ahumado de los pimientos rojos de piquillo. La magia reside
en su salsa cremosa, elaborada con nata, que aporta una textura sedosa y un
toque de riqueza que realza cada bocado, haciendo de este plato una opción
exquisita y reconfortante para cualquier ocasión.
Sección
Pescado; 4
personas, preparación 15 minuto.
Dificultad: fácil. Todos los
tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
4
lomos de merluza, 1 bote de tiras de pimientos del piquillo, 3 dientes de ajos,
harina, 200 g de nata o leche evaporad, perejil, aceite de oliva y sal.
Preparación y cocción:
Pasar
los lomos de merluza y sellarlos en aceite caliente y reservar.
Pelar
los ajos y picarlos pocharlos en aceite y seguidamente añadir los pimientos,
cocinar unos 5 minuto.
Incorporar
el pescado y rehogar, añadir la nata o la leche evaporada al gusto y finalizar
su cocción unos 5 minutos.
Servir
caliente espolvoreado de perejil.
Los
lomos de merluza
son las piezas de pescado obtenidas de los lados del pescado merluza, que se caracterizan por ser filetes gruesos, limpios y sin espinas. Son muy apreciados en la cocina por su textura suave, sabor delicado y versatilidad para diversas preparaciones. Son un pescado blanco de carne firme pero jugosa, con un sabor suave que combina bien con muchos ingredientes. Los lomos son las partes más limpias y nobles del pescado, generalmente extraídos retirando la piel y las espinas, lo que facilita su cocinado y consumo. En resumen, los lomos de merluza son la parte más noble y fácil de preparar del pescado, ideales para recetas que buscan potencia en sabor y suavidad en la textura.
Los
pimientos del piquillo
Son, sin duda, el "oro rojo" de la huerta navarra. Su historia es un viaje de ida y vuelta que mezcla la tradición agrícola con el ingenio conservero de un pequeño pueblo llamado Lodosa. Aunque parezcan un producto castizo de toda la vida, los pimientos llegaron a España gracias a los viajes de Cristóbal Colón. Sin embargo, la variedad que hoy conocemos como "Piquillo de Lodosa" es fruto de una selección natural y un cruce de semillas realizado por los agricultores navarros durante siglos. El nombre "piquillo" no es casualidad: se debe a la forma de su punta, que termina ligeramente curva como el pico de un ave. Fue en los años 70 y 80 cuando su fama explotó, gracias a que los cocineros de la Nueva Cocina Vasca redescubrieron su textura sedosa y su equilibrio perfecto entre dulzor y un toque picante casi imperceptible. Lo que hace especial a la conserva de pimientos del piquillo (ya sea enteros o en tiras) es una regla de oro que separa a los artesanos de los industriales: Los pimientos se recogen a mano y se asan directamente con fuego (gas o leña). Esto les da ese aroma ahumado tan característico. Pelado a Mano: Aquí está el secreto. Se pelan uno a uno sin sumergirlos en agua. ¿Por qué? Porque el agua les quitaría el aceite natural, el brillo y, sobre todo, el sabor intenso. Los pimientos que no mantienen la forma perfecta para ser rellenados se cortan en tiras uniformes. Esto no baja su calidad; al contrario, es el formato favorito para ensaladas o guarniciones.
Nata y su origen
Se origina a partir de la separación de la grasa de la
leche. Antiguamente, las civilizaciones que criaban ganado, como los egipcios,
romanos y griegos, notaron que al dejar reposar la leche, la grasa se elevaba a
la superficie formando una capa más espesa. Con el tiempo, esta capa fue
recogida y utilizada en la cocina. A medida que avanzaron las técnicas de
conservación y producción de alimentos, la nata se volvió un ingrediente común
en muchas cocinas. En Europa, durante la Edad Media, se popularizó el uso de la
nata en la elaboración de salsas, postres y otros platos. En la cocina
francesa, la nata es fundamental y se utiliza para preparar salsas clásicas
como la salsa bechamel o la salsa de crema. En la cocina italiana, la nata se
usa en platos como la pasta alfredo y en diversos postres como tiramisú y panna
cotta. Tipos de Nata existen diferentes tipos de nata, dependiendo de su
contenido graso: líquida se puede usar para salsas y como base en sopas.
Nata montada: es la nata que se bate hasta que adquiere una textura esponjosa,
ideal para postres. Nata para cocina: tiene un contenido graso más alto y se
utiliza principalmente en la elaboración de platos salados, resistiendo bien al
calor. La nata ha tenido un gran impacto en la cultura culinaria de muchos
países. En América Latina, por ejemplo, la crema fresca es un ingrediente clave
en muchas recetas tradicionales, como tacos y sopas. En pastelería, la nata se
usa en innumerables recetas de tortas, mousses y helados.



















