La
primavera es una temporada ideal para disfrutar de platos frescos y llenos de
sabor, donde las ensaladas cobran un protagonismo especial. Con la llegada de
días más cálidos y la abundancia de verduras y hortalizas frescas, es el
momento perfecto para preparar una ensalada campera enriquecida a mi modo con
un toque personal que realza su sabor y textura.
Sección: Ensalada, 4 personas, 15 minutos, nevera hasta su consumo, dificultad fácil.
Ingredientes para la receta:
4 patatas grandes, 1 zanahoria mediana, 4 huevos, 150 g de bonito en aceite de oliva, 1 pimiento verde, 1 pepino grande, 4 tomates de ensalada, 1 cebolleta (opcionalmente), 1 lata de espárragos, mini alcachofas al gusto, aceite de oliva, vinagre, agua para la cocción y sal.
Preparación y cocción:
Cocer las patatas y las zanahorias en una cazuela con agua y sal, enfriarlas y pelarlas.
Pelar la cebolla, cortarla en juliana gruesa y ponerla en agua mientras se preparar los otros ingredientes.
Pelar el pepino, lavar los tomates y lavar, desvenar y despepitar el pimiento.
Cortar las patatas, las zanahorias, el pepino, los tomates y el pimiento en trozos de igual tamaño.
Escurrir a fondo el agua de la cebolla.
Escurrir los espárragos y alcachofas
Incorporar todo a una fuente honda junto con el bonito y los huevos picados.
Aliñarlo con una emulsión de vinagre, aceite de oliva y sal.
Meterla en la nevera hasta la hora de su consumo.
La
patata
Una
planta herbácea de la familia Solanáceas, es originaria de América del Sur, más
precisamente de la región del Andes, donde se cultivó en el período
precolombino, probablemente hace dos mil años o más antes de la conquista (como
se evidencia arte indígena), Desde Sudamérica la patata llega a Europa solo
unas pocas décadas después de su descubrimiento, y con toda probabilidad sólo
después haber llegado a un puerto atlántico por vía terrestre o fluvial. Donde
desembarcaron inicialmente en España, en Sevilla, entre 1560 y 1564, antes de
pasar a Portugal (alrededor de 1575), y luego a Madrid en el cambio de siglo.
Pepino
Los primeros cultivos de esta hortaliza datan de hace
5000 años y estaban situados a los pies del Himalaya. La planta, perteneciente
a la familia de las cucurbitáceas, probablemente fue introducida en la cuenca
mediterránea por los egipcios, convirtiéndose pronto en una de las hortalizas
más bienvenidas en la mesa de los faraones. La Biblia informa que los judíos,
al llegar a la Tierra Prometida, la convirtieron en su comida favorita. El
pepino ganó fama desde griegos y romanos como estimulador de la inteligencia y
gracias al altísimo porcentaje de agua que contenía, era apreciado como
calmante de la sed y refrescante. Tras la caída del Imperio Romano, la hortaliza
pasó de moda, reapareciendo en el siglo VIII. en el Sacro Imperio Romano
Germánico en la corte de Carlomagno. Ya en el siglo XVI, el pepino fue
reconocido no solo por sus cualidades gastronómicas sino también como remedio
estético, utilizándolo en la composición de ungüentos y lociones. El cultivo de
pepino fue difundido por los romanos en otras partes de Europa, incluso
aparecen registros de este cultivo en Francia en el siglo IX, en Inglaterra en
el siglo XIV y en Norteamérica a mediados del siglo XVI. El pepino no es una
simple verdura, sino que ha demostrado ser un excelente aliado para la salud
general del organismo. Hoy en día, el pepino es muy popular entre los jóvenes
como relleno para sándwiches de hamburguesas de atún y ensaladas y en los
gazpachos entre otros.
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