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martes, 30 de junio de 2026

Lentejas en ensalada con salpicón de marisco a mi manera

Un alimento nutritivo y versátil que se adapta a múltiples preparaciones y su versión en conserva nos ofrece una opción rápida y práctica sin perder sus beneficios. Podemos crear platos frescos y llenos de sabor al s combinarlas con un delicioso salpicón de marisco, una mezcla perfecta y hechas a mi manera.
 


Sección Legumbre ensalada;
4 personas, preparación 10 minutos.
Dificultad fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
1 bote de lentejas cocidas naturales, marisco cocido a voluntad, gambas, langostinos, pulpo, mejillones y palitos de surimi, cebolleta, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, perejil, aceite de oliva, vinagre o limón y sal.
 
Preparación y cocción:
 
Lavar y desvenar los pimientos y cortarlo en daditos, hacer lo mismo con la cebolleta.
Abrir el bote de lentejas y lavarlas en agua fría para retirar sus aditivos.
Cortar los palitos de surimi del tamaño deseado y el pulpo si es entero.
Poner en un bol todos los ingredientes aliñar al gusto, salar y remover bien.
Meter en la nevera tapado hasta la hora de servirlo.
Lavar el perejil picarlo, espolvorear con la ensalada antes de servirla fría.
Nota; se puede utilizar el marisco congelado y crudo, en su caso dejarlo enfriar una vez realizado y pelar lo necesario si fuese necesario.

Ingredientes de la receta

Lentejas: Legumbre tierna y reconfortante. Virtud: Son una bomba de hierro y proteínas vegetales que te llenan de energía duradera.

Pimiento verde: Verdura crujiente y de sabor fresco y herbal. Virtud: Es bajísimo en calorías y un excelente aliado para la digestión.
Pimiento rojo: Verdura carnosa, dulce y vibrante. Virtud: Tiene un contenido brutal de vitamina C (¡más que las naranjas!) para las defensas.
Salpicón de marisco : es una ensalada fría muy fresca y ligera, hecha a base de marisco cocido troceado y verduras crudas picadas, todo aliñado con una vinagreta.
 los ingredientes clásicos son: Pulpo, langostinos (o gambas) y mejillones. Pimiento verde, pimiento rojo y cebolla (todo picado muy pequeño), Aceite de oliva, vinagre y sal.

 Historia de las lentejas

Las lentejas son una de las legumbres más antiguas que se conocen. Fueron cultivadas por primera vez hace alrededor de 9,000 años en la región del Creciente Fértil, que abarca partes del actual Oriente Medio. Han sido un alimento básico en muchas civilizaciones debido a su valor nutritivo y su facilidad para cultivarse en diferentes condiciones climáticas. Ricas en nutrientes. Las lentejas son una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, vitaminas (como la B9 o ácido fólico) y minerales (como hierro, magnesio y zinc). La fibra de las lentejas ayuda a mantener un sistema digestivo saludable, previniendo el estreñimiento. Su contenido en fibra y carbohidratos complejos contribuye a estabilizar los niveles de glucosa en sangre. Ayudan a reducir el colesterol LDL (malo), gracias a su contenido en fibra, lo que protege el corazón. Son económicas y se pueden almacenar durante mucho tiempo sin perder sus propiedades. Cocer las lentejas las vuelve más fáciles de digerir y reduce compuestos que pueden causar gases o molestias. La cocción ayuda a descomponer sustancias anti nutricionales como los fitatos, facilitando la absorción de minerales esenciales. Las lentejas cocidas pueden usarse en sopas, guisos, ensaladas y purés, adaptándose a múltiples recetas y sabores. Al cocinarse, las lentejas absorben agua, lo que puede ayudar a mantenerte hidratado. En resumen, las lentejas son un alimento nutritivo, versátil y económico que aporta múltiples beneficios para la salud, especialmente cuando se consumen cocidas.


lunes, 22 de junio de 2026

Alubias blancas en ensalada, con atún, huevo duro y surimi y rúcula

Opción perfecta para los días calurosos de verano. Ligera, pero llena de energía, combina la suavidad de las alubias blancas con el sabor del atún, la textura del huevo duro y el surimi, y el toque fresco y ligeramente picante de la rúcula. Un plato ideal para disfrutar sin sentir pesadez, disfrutando con un bocado sano y refrescante. 

Sección Legumbres ensalada;
 4 personas, preparación 10 minutos
Dificultad fácil. Todos los tiempos son siempre indicativo.
 
Ingredientes para la receta:
 
1 bote de alubias blancas en conserva, 2 latitas de atún en aceite de oliva, 3 a 4 huevos, palitos de surimi los deseados, rúcula y tomatitos cherry a voluntad, aceite de oliva, vinagre y sal. 
 
Preparación y cocción:
 
Preparación y cocción:
Cocer los huevos, dejarlos enfriar, pelar y picarlos reservar.
Abrir el bote de judías y lavarlas en agua fría.
Lava los tomates y cortar al gusto.
Cortar los palitos de surimi que usemos dejando alguno entero para la decoración.
Poner los ingredientes en un bol salvo, la rúcula, mezclar y aliñar al gusto.
Aliñar aparte la rúcula con aceite vinagre y sal.
Servirlas en plato individual con un fondo de rúcula la ensalada arriba y rematar con un palito de surimi cortado por la mitad.

Ingredientes de la receta

Alubias blancas: Legumbres cocidas (generalmente de bote, lavadas y escurridas), suaves, cremosas y ricas en proteínas y fibra.
Atún en aceite: Pescado en conserva, desmigado o en lomos, que aporta una textura jugosa y grasas saludables.
Huevo duro: Huevo de gallina cocido en agua hirviendo hasta que la clara y la yema están firmes; aporta consistencia y proteínas.
Surimi: Bastoncitos de cangrejo (carne de pescado blanco procesada y picada), de textura firme y un ligero toque dulce.
Rúcula: Hojas verdes frescas con un sabor característico ligeramente amargo y picante que aporta frescura.
Aceite, vinagre y sal: El aliño clásico. El aceite aporta grasa y suavidad, el vinagre da el toque ácido para contrastar, y la sal potencia todos los sabores.

La rúcula.

Cuyo nombre científico es Eruca sativa, pertenece a la misma familia que las coles y las coliflores, concretamente a la familia Brassicaceae , también conocida como Cruciferae. Se trata de una planta herbácea típicamente mediterránea, de la que se conocen al menos dos tipos: la rúcula cultivada , una planta anual con flores blancas y hojas grandes y redondeadas, pero con un aroma suave; y la rúcula silvestre, que es una planta herbácea perenne con flores amarillas, hojas pequeñas y lanceoladas, y un sabor intenso, casi picante. La rúcula es conocida desde la antigüedad no solo por su aroma amargo y penetrante, sino también y sobre todo por sus propiedades beneficiosas, por las que se clasifica como un "alimento funcional", capaz de aportar beneficios a los seres humanos tanto con sus hojas como con sus semillas. En realidad, la rúcula era originalmente la hierba "lujuriosa" que los antiguos romanos utilizaban como ingrediente principal en brebajes amorosos. Su supuesto poder como "estimulante sexual" era, incluso en la Edad Media, tan apreciado —e incluso enfatizado— que su cultivo en los jardines de los monasterios llegó a prohibirse por temor a que su consumo llevara a los monjes a abandonar sus conventos para dedicarse a actividades más "mundanas". Estudios mucho más recientes han confirmado sus efectos farmacológicos, ya predichos en documentos de la antigua Escuela de Medicina de Salerno, que atribuían a la rúcula propiedades afrodisíacas. Ante todo, permanece su sabor inconfundible, picante y cautivador, lo que convierte a la rúcula en un alimento decididamente interesante y sabroso, rico en propiedades beneficiosas, aunque con algunas pequeñas excepciones.  Sin duda es un alimento bajo en calorías.  Las propiedades afrodisíacas de la rúcula se conocen desde hace mucho tiempo. Departamentos de ciencias farmacéuticas de varias universidades italianas han destacado estas capacidades específicas de la rúcula, documentando cómo esta planta puede inhibir una enzima implicada en ciertos procesos relacionados con la disfunción sexual. Estos principios constituyen la base de la preparación de medicamentos que se utilizan actualmente para tratar la impotencia masculina. La rúcula puede estar contraindicada en algunas circunstancias, especialmente en casos de alergias específicas. Sin embargo, debido a su alto contenido en vitamina K, no se recomienda su consumo a quienes toman anticoagulantes ni a quienes padecen cálculos o insuficiencia renales. Finalmente, debido a su contenido en glucosinolatos, la rúcula puede interferir con la absorción de yodo por la tiroides; por lo tanto, las personas con hipotiroidismo deben consumirla con precaución y moderación.


Pasta “cinque buchi” con pesto de tomates secos

Con su forma característica y textura, es perfecta para combinar con un pesto de tomates secos, que aporta un sabor intenso y ligeramente du...