Opción
perfecta para los días calurosos de verano. Ligera, pero llena de energía,
combina la suavidad de las alubias blancas con el sabor del atún, la textura
del huevo duro y el surimi, y el toque fresco y ligeramente picante de la
rúcula. Un plato ideal para disfrutar sin sentir pesadez, disfrutando con un
bocado sano y refrescante.
Sección
Legumbres ensalada; 4 personas, preparación 10 minutos
Dificultad
fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativo.
Ingredientes para la receta:
1 bote de alubias blancas en conserva, 2 latitas de atún en aceite de
oliva, 3 a 4 huevos, palitos de surimi los deseados, rúcula y tomatitos cherry a
voluntad, aceite de oliva, vinagre y sal.
Preparación y cocción:
Preparación y cocción:
Cocer
los huevos, dejarlos enfriar, pelar y picarlos reservar.
Abrir
el bote de judías y lavarlas en agua fría.
Lava
los tomates y cortar al gusto.
Cortar
los palitos de surimi que usemos dejando alguno entero para la decoración.
Poner
los ingredientes en un bol salvo, la rúcula, mezclar y aliñar al gusto.
Aliñar
aparte la rúcula con aceite vinagre y sal.
Servirlas
en plato individual con un fondo de rúcula la ensalada arriba y rematar con un
palito de surimi cortado por la mitad.
Ingredientes
de la receta
Alubias
blancas:
Legumbres cocidas (generalmente de bote, lavadas y escurridas), suaves,
cremosas y ricas en proteínas y fibra.
Atún
en aceite:
Pescado en conserva, desmigado o en lomos, que aporta una textura jugosa y
grasas saludables.
Huevo
duro:
Huevo de gallina cocido en agua hirviendo hasta que la clara y la yema están
firmes; aporta consistencia y proteínas.
Surimi: Bastoncitos de
cangrejo (carne de pescado blanco procesada y picada), de textura firme y un
ligero toque dulce.
Rúcula: Hojas verdes frescas
con un sabor característico ligeramente amargo y picante que aporta frescura.
Aceite,
vinagre y sal:
El aliño clásico. El aceite aporta grasa y suavidad, el vinagre da el toque
ácido para contrastar, y la sal potencia todos los sabores.
La
rúcula.
Cuyo nombre científico es Eruca sativa, pertenece a la misma familia que las coles y las coliflores, concretamente a la familia Brassicaceae , también conocida como Cruciferae. Se trata de una planta herbácea típicamente mediterránea, de la que se conocen al menos dos tipos: la rúcula cultivada , una planta anual con flores blancas y hojas grandes y redondeadas, pero con un aroma suave; y la rúcula silvestre, que es una planta herbácea perenne con flores amarillas, hojas pequeñas y lanceoladas, y un sabor intenso, casi picante. La rúcula es conocida desde la antigüedad no solo por su aroma amargo y penetrante, sino también y sobre todo por sus propiedades beneficiosas, por las que se clasifica como un "alimento funcional", capaz de aportar beneficios a los seres humanos tanto con sus hojas como con sus semillas. En realidad, la rúcula era originalmente la hierba "lujuriosa" que los antiguos romanos utilizaban como ingrediente principal en brebajes amorosos. Su supuesto poder como "estimulante sexual" era, incluso en la Edad Media, tan apreciado —e incluso enfatizado— que su cultivo en los jardines de los monasterios llegó a prohibirse por temor a que su consumo llevara a los monjes a abandonar sus conventos para dedicarse a actividades más "mundanas". Estudios mucho más recientes han confirmado sus efectos farmacológicos, ya predichos en documentos de la antigua Escuela de Medicina de Salerno, que atribuían a la rúcula propiedades afrodisíacas. Ante todo, permanece su sabor inconfundible, picante y cautivador, lo que convierte a la rúcula en un alimento decididamente interesante y sabroso, rico en propiedades beneficiosas, aunque con algunas pequeñas excepciones. Sin duda es un alimento bajo en calorías. Las propiedades afrodisíacas de la rúcula se conocen desde hace mucho tiempo. Departamentos de ciencias farmacéuticas de varias universidades italianas han destacado estas capacidades específicas de la rúcula, documentando cómo esta planta puede inhibir una enzima implicada en ciertos procesos relacionados con la disfunción sexual. Estos principios constituyen la base de la preparación de medicamentos que se utilizan actualmente para tratar la impotencia masculina. La rúcula puede estar contraindicada en algunas circunstancias, especialmente en casos de alergias específicas. Sin embargo, debido a su alto contenido en vitamina K, no se recomienda su consumo a quienes toman anticoagulantes ni a quienes padecen cálculos o insuficiencia renales. Finalmente, debido a su contenido en glucosinolatos, la rúcula puede interferir con la absorción de yodo por la tiroides; por lo tanto, las personas con hipotiroidismo deben consumirla con precaución y moderación.


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