Una
ensaladilla clásica que se renueva con un toque fresco y colorido: los suaves
palmitos y el dulce maíz aportan textura y contraste, mientras que el fondo de
rúcula añade un matiz ligeramente picante y aromático. Un plato sencillo,
equilibrado y refrescante, ideal para disfrutar como entrante o acompañamiento.
Sección: Ensalada, 4 personas, preparación: 15/20 minutos. Dificultad: fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes
para la receta:
6
patatas medianas, 2 zanahoria, 4 huevos, 150 g de maíz dulce cocido, 1 bote de
palmitos, mayonesa, perejil seco picado, rúcula, agua para cocer y sal.
Preparación
y cocción:
Lavar
las patatas y zanahorias y cocerlas en una cazuela hasta que estén tiernas.
Enfriar y pelar cortarlas en cuadraditos pequeños.
Cocer los huevos, enfriarlo y pelarlos en trozos pequeños e incorporarlos a las
patatas.
Picar algún palmito dejando 4 para la decoración.
Escurrir
el aceite del atún, reservar al aquel, desmenuzarlo y añadirlo a la
preparación.
En un bol grande e incorporar el atún, las verduras cocidas, los palmitos
picados y un poco de maíz.
Sumar la mayonesa mezclar, meter en la nevera hasta la hora de servir.
Servir
en platos individuales sobre la rúcula decorando con más maíz y un palmito
cortado por la mitad a lo largo y espolvorear con el perejil.
El
palmito
Es
un buen alimento natural que se utiliza en la cocina como guarnición. Pero
no olvidemos su impacto ecológico. El palmito o palmito es un alimento natural
conocido en las cocinas de todo el mundo. Se obtiene de la parte interna del
tronco de algunas plantas: coco, açaí, babaçu, juçara y chontaduro. Se trata de
especies espontáneas que crecen en diferentes lugares, especialmente en América
del Sur: hoy el palmito se ha convertido en una planta de cultivo controlado
destinada a la industria agroalimentaria. En América del Sur, incluso antes de
que los portugueses llegaran a Brasil, ya se consumía el palmito cocido en agua.
El
maíz dulce cocido
Es un tipo de maíz que se caracteriza por su sabor dulce y su textura tierna. Se cultiva especialmente para el consumo humano y se consume generalmente después de ser cocido. El proceso de cocción resalta su dulzura y hace que los granos sean más suaves y agradables al paladar. Se puede preparar de diversas maneras: a menudo se hierve en agua con un poco de sal, se puede pasar al fuego o a la parrilla, y es muy común encontrarlo en platos típicos de distintas cocinas, así como en comidas callejeras. En muchos países, se disfruta también como snack, acompañado de mantequilla, queso, o salsas. El maíz dulce es una excelente fuente de nutrientes, incluyendo vitaminas, minerales y fibra, lo que lo convierte no solo en una opción deliciosa, sino también saludable.
La
rúcula.
Cuyo
nombre científico es Eruca sativa, pertenece a la misma familia que las
coles y las coliflores, concretamente a la familia Brassicaceae, también
conocida como Cruciferae. Se trata de una planta herbácea típicamente
mediterránea, de la que se conocen al menos dos tipos: la rúcula cultivada,
una planta anual con flores blancas y hojas grandes y redondeadas, pero con un
aroma suave; y la rúcula silvestre, que es una planta herbácea perenne
con flores amarillas, hojas pequeñas y lanceoladas, y un sabor intenso, casi
picante. La rúcula es conocida desde la antigüedad no solo por su aroma
amargo y penetrante, sino también y sobre todo por sus propiedades
beneficiosas, por las que se clasifica como un "alimento funcional",
capaz de aportar beneficios a los seres humanos tanto con sus hojas como con
sus semillas. En realidad, la rúcula era originalmente la hierba
"lujuriosa" que los antiguos romanos utilizaban como ingrediente
principal en brebajes amorosos. Su supuesto poder como "estimulante
sexual" era, incluso en la Edad Media, tan apreciado —e incluso
enfatizado— que su cultivo en los jardines de los monasterios llegó a
prohibirse por temor a que su consumo llevara a los monjes a abandonar sus
conventos para dedicarse a actividades más "mundanas". Estudios mucho
más recientes han confirmado sus efectos farmacológicos, ya predichos en
documentos de la antigua Escuela de Medicina de Salerno, que atribuían a la
rúcula propiedades afrodisíacas. Ante todo, permanece su sabor
inconfundible, picante y cautivador, lo que convierte a la rúcula en un
alimento decididamente interesante y sabroso, rico en propiedades beneficiosas,
aunque con algunas pequeñas excepciones. Sin duda es un alimento
bajo en calorías. Las propiedades afrodisíacas de la rúcula se
conocen desde hace mucho tiempo. Departamentos de ciencias farmacéuticas de
varias universidades italianas han destacado estas capacidades específicas de
la rúcula, documentando cómo esta planta puede inhibir una enzima implicada en
ciertos procesos relacionados con la disfunción sexual. Estos principios
constituyen la base de la preparación de medicamentos que se utilizan
actualmente para tratar la impotencia masculina. La rúcula puede estar
contraindicada en algunas circunstancias, especialmente en casos de
alergias específicas. Sin embargo, debido a su alto contenido en vitamina K, no
se recomienda su consumo a quienes toman anticoagulantes ni a quienes padecen
cálculos o insuficiencia renales. Finalmente, debido a su contenido en
glucosinolatos, la rúcula puede interferir con la absorción de yodo por la
tiroides; por lo tanto, las personas con hipotiroidismo deben consumirla con
precaución y moderación.


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