martes, 6 de octubre de 2026

Pasta cinco agujeros con calabacines, guisantes y guanciale

La pasta de cinco agujeros “cinque buchi” es la protagonista de este plato, ya que su particular forma permite atrapar la salsa y disfrutar de cada bocado. Acompañada de calabacines tiernos, guisantes y el intenso sabor del guanciale, se convierte en una receta cremosa, sabrosa y llena de contrastes.


Sección Pasta corta: 4 personas, preparación: 15 minutos, cocción de la pasta el tiempo indicado por el fabricante. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
320 g de pasta, 2 calabacines medianos, 200 g de guisantes congelados, 150 g de guanciale, 3 dientes de ajos, aceite de oliva, agua para la cocción y sal.
Acompañamiento queso Parmesano rallado.
 
Preparación y cocción:
 
Cocer en agua con sal los guisantes dejándolos al dente, una vez realizado escurrir y añadirlos al sofrito.
Lavar y quitar las puntas a los calabacines y picarlos en daditos.
Pelar los ajos y filetearlos, sofreirlos en aceite y una vez dorados incorporar el guanciale, dorar añadiendo seguidamente el calabacín cocinar unos minutos.
Finalmente los guisantes con un poco de su caldo sin tirar el sobrante, cocinar hasta que todo este y haya absorbido un poco su liquido.
Cocer la pasta en abundante agua con sal, dejarla al dente y saltearla en el jugo añadiendo un poco mas de agua si fuese necesario.
Servir caliente.
Nota: Añadir queso aparte para uso individual.

La historia de la pasta Cinque Buchi (cinco agujeros)

Está profundamente arraigada en la tradición de la isla de Sicilia, Italia, especialmente en la ciudad de Catania. Este formato de pasta tan peculiar destaca por ser un macarrón grande y robusto que cuenta con un agujero central grande y cuatro agujeros más pequeños en las esquinas (formando cinco cavidades en total). Su diseño rugoso y su estructura están pensados específicamente para retener una gran cantidad de salsa. La leyenda popular, cuenta que la pasta nació hace siglos a raíz de un error. Un artesano de la pasta en Catania recibió el encargo de preparar grandes cantidades de macarrones para una familia noble con motivo de las celebraciones locales (como las festividades de Santa Águeda o el Carnaval). Algo salió mal en el proceso y las dimensiones o la forma salieron alteradas, uniendo varios tubos por accidente. En lugar de desechar la pasta imperfecta, se decidió servir orgullosamente, dando origen a la tradición. Debido a esto, se le conoce popularmente como la "pasta de Carnaval" (pasta di Carnevale) o en dialecto siciliano “a pasta che’ cincu puttusa”. Más allá de la leyenda festiva, el formato se consolidó industrialmente y ganó fama internacional gracias a marcas históricas de la región como la fábrica de pasta Poiatti. Si se habla de su origen tradicional y legendario, se pierde en el folclore antiguo de Sicilia de hace cientos de años. Sin embargo, si te refieres a su comercialización moderna y estandarización como producto de masas, la fecha clave es 1946. En 1946 la marca Poiatti comenzó a producir formalmente su emblemática Cinque Buchi n. 62, convirtiéndola en un símbolo oficial de la gastronomía siciliana y manteniéndola viva hasta la actualidad. Tradicionalmente se sirve acompañada de un potente y espeso ragú de cerdo o salchicha (sugo di maiale) típico de las fiestas populares.

La papada de cerdo, o guanciale

También conocida como "panceta" o "papada", es una capa de grasa ubicada en la parte inferior de la cabeza del cerdo, específicamente en la zona del cuello y la mandíbula. Esta parte del cerdo es rica en grasa y carne entreverada, lo que la hace ideal para diversas preparaciones culinarias. La papada se utiliza en platos de cocina tradicional y también se puede curar, ahumar o utilizar en salsas, aportando un sabor y una textura únicos a los alimentos. Guanciale es un producto característico de la cocina romana (Italia) Se trata de una carne curada obtenida de la carrillera o papada del cerdo que contiene una parte magra -constituida por músculos, que forman las venas características- y grasas cuya calidad es decididamente superior a la que se encuentra en la panceta (obtenida de la panceta) o en la manteca de cerdo (obtenida del lomo). En este punto, la carne se sala primero durante poco menos de una semana y luego se condimenta con pimienta y guindilla (en el Lacio se usa también ajo), en otros lugares con romero u otras hierbas aromáticas.

 


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