La pasta de cinco agujeros “cinque buchi” es la protagonista de este plato, ya que su particular forma permite atrapar la salsa y disfrutar de cada bocado. Acompañada de calabacines tiernos, guisantes y el intenso sabor del guanciale, se convierte en una receta cremosa, sabrosa y llena de contrastes.
Sección
Pasta corta:
4 personas, preparación: 15 minutos, cocción de la pasta el tiempo indicado por
el fabricante. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son
siempre indicativos.
Dificultad: fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes
para la receta:
320
g de pasta, 2 calabacines medianos, 200 g de guisantes congelados, 150 g de
guanciale, 3 dientes de ajos, aceite de oliva, agua para la cocción y sal.
Acompañamiento
queso
Parmesano rallado.
Preparación
y cocción:
Cocer en agua con sal los guisantes
dejándolos al dente, una vez realizado escurrir y añadirlos al sofrito.
Lavar y quitar las puntas a los
calabacines y picarlos en daditos.
Pelar los ajos y filetearlos,
sofreirlos en aceite y una vez dorados incorporar el guanciale, dorar añadiendo
seguidamente el calabacín cocinar unos minutos.
Finalmente los guisantes con un poco
de su caldo sin tirar el sobrante, cocinar hasta que todo este y haya absorbido
un poco su liquido.
Cocer la pasta en abundante agua con
sal, dejarla al dente y saltearla en el jugo añadiendo un poco mas de agua si
fuese necesario.
Servir caliente.
Nota: Añadir queso aparte para uso individual.
La
historia de la pasta Cinque Buchi (cinco agujeros)
Está
profundamente arraigada en la tradición de la isla de Sicilia, Italia,
especialmente en la ciudad de Catania. Este formato de pasta tan
peculiar destaca por ser un macarrón grande y robusto que cuenta con un
agujero central grande y cuatro agujeros más pequeños en las esquinas
(formando cinco cavidades en total). Su diseño rugoso y su estructura están
pensados específicamente para retener una gran cantidad de salsa. La leyenda
popular, cuenta que la pasta nació hace siglos a raíz de un error. Un
artesano de la pasta en Catania recibió el encargo de preparar grandes
cantidades de macarrones para una familia noble con motivo de las celebraciones
locales (como las festividades de Santa Águeda o el Carnaval). Algo salió mal
en el proceso y las dimensiones o la forma salieron alteradas, uniendo varios
tubos por accidente. En lugar de desechar la pasta imperfecta, se decidió
servir orgullosamente, dando origen a la tradición. Debido a esto, se le conoce
popularmente como la "pasta de Carnaval" (pasta di
Carnevale) o en dialecto siciliano “a pasta che’ cincu puttusa”. Más
allá de la leyenda festiva, el formato se consolidó industrialmente y ganó fama
internacional gracias a marcas históricas de la región como la fábrica de pasta
Poiatti. Si se habla de su origen tradicional y legendario, se pierde en
el folclore antiguo de Sicilia de hace cientos de años. Sin embargo, si te
refieres a su comercialización moderna y estandarización como producto de
masas, la fecha clave es 1946. En 1946 la marca Poiatti
comenzó a producir formalmente su emblemática Cinque Buchi n. 62,
convirtiéndola en un símbolo oficial de la gastronomía siciliana y
manteniéndola viva hasta la actualidad. Tradicionalmente se sirve acompañada de
un potente y espeso ragú de cerdo o salchicha (sugo di maiale) típico de
las fiestas populares.
La
papada de cerdo, o guanciale
También
conocida como "panceta" o "papada", es una capa de grasa
ubicada en la parte inferior de la cabeza del cerdo, específicamente en la zona
del cuello y la mandíbula. Esta parte del cerdo es rica en grasa y carne
entreverada, lo que la hace ideal para diversas preparaciones culinarias. La
papada se utiliza en platos de cocina tradicional y también se puede curar,
ahumar o utilizar en salsas, aportando un sabor y una textura únicos a los
alimentos. Guanciale es un producto característico de la cocina romana
(Italia) Se trata de una carne curada obtenida de la carrillera o papada del
cerdo que contiene una parte magra -constituida por músculos, que forman las
venas características- y grasas cuya calidad es decididamente superior a la que
se encuentra en la panceta (obtenida de la panceta) o en la manteca de cerdo
(obtenida del lomo). En este punto, la carne se sala primero durante poco menos
de una semana y luego se condimenta con pimienta y guindilla (en el Lacio se
usa también ajo), en otros lugares con romero u otras hierbas aromáticas.


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