Es
una receta tradicional, en esta versión, adaptamos la preparación a la freidora
de aire, logrando unos caracoles dorados, aromáticos y con una textura
deliciosa, utilizando menos aceite. La freidora permite conservar el sabor
característico de los caracoles (a la llauma), mientras facilita su cocción y
consigue un resultado
crujiente
y apetitoso.
Sección
Moluscos terrestres:
4 personas, preparación: 5 minutos, cocción en la freidora 6 a 7 a 200º minutos.
Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes
para la receta:
600
g de caracoles precocidos, 4 dientes de ajos picados finamente, perejil picado
a voluntad, pimienta y pimentón de la vera a voluntad, coñac, aceite de oliva y
sal gorda.
Preparación
y cocción:
Precalentar la freidora 5 minutos a
200º.
Hacer un majado con perejil, los ajos
y un poco de sal y aceite.
Lavar los caracoles y dejarlos
escurrir.
Poner en la cesta de la freidora una
capa de sal gorda, colocar los caracoles hacia arriba, poner un poco de majado
sobre cada caracol.
Y volver espolvorear con un poco de
más aceite, regar con un poco de coñac.
Cerrar y cocinar el tiempo indicado,
comprobar uno por si le faltase algún minuto más, depende de los grandes que
sea.
Comerlos calientes.
Los caracoles
Eran uno de los alimentos más consumidos por nuestros antepasados de la Edad de Piedra. Los griegos los apreciaban mucho, inventaron un "tenedor" especial para comerlos Incluso los romanos los consideraban deliciosos y los cultivaban con alimentos como hojas de laurel, vino hervido y salvado, sirviéndolos en banquetes en todo el imperio porque se consideraban comida de moda. En los siglos XV y XVI, los caracoles eran sobre todo un alimento popular, consumidos como "carne magra", siendo comida "pobre" hasta la década del siglo XIX, cuando tras una hambruna acabaron recuperando un lugar de honor en la alta cocina francesa. Los caracoles más deliciosos son los que se recogen en los viñedos y en los caminos rurales, especialmente a finales de verano y principios de otoño, después de las primeras lluvias. El caracol común es originario de Europa, aunque habita en muchas otras zonas. En España, el consumo de caracoles está muy arraigado como tapas entrantes en bares y restaurantes y siempre ha formado parte de nuestras mesas, y en cada región o casa es cocinado de distinta manera. Generalmente se utilizan caracoles cocidos y precocidos (que se venden en lata o congelados ya limpios) para ahorrar el largo proceso de limpieza.
Majado
(o picada)
Es una técnica culinaria tradicional y el resultado de machacar o triturar ingredientes crudos o cocinados en un mortero con la ayuda de una maza hasta obtener una pasta o mezcla homogénea. La técnica de majar acompaña a la humanidad desde la prehistoria, siendo el método universal para procesar alimentos y condimentos antes de la invención de los electrodomésticos. A diferencia de picar con cuchillo o triturar con batidora, el majado rompe la estructura celular de los alimentos de forma gradual por fricción y presión. En la gastronomía española e iberoamericana, el majado está profundamente ligado a la cocina de aprovechamiento y de humilde tradición campesina y monacal (como en guisos de puchero, sopas y adobos). Era la forma clave de enriquecer caldos y salsas con ingredientes sencillos del entorno (ajo, pan duro, almendras, hierbas del campo). Es fundamental para elaborar majados frescos de ajo, perejil y aceite
La freidora de aire
Es esencialmente un horno de convección de tamaño
reducido. Utiliza un elemento calefactor superior y un ventilador de alta
velocidad que hace circular aire muy caliente alrededor de la cesta, logrando
una textura crujiente exterior similar a la fritura tradicional, pero con una
fracción del aceite. El origen técnico (1945): El principio físico proviene del
horno de convección de aire forzado, creado por Maxson Food Processing para
calentar comidas en aviones durante la Segunda Guerra Mundial. La invención
moderna (2005-2007): El inventor neerlandés Fred van der Weij desarrolló el
prototipo doméstico en su taller en Almere. Se aplicar una pequeña pincelada o espray de
aceite sobre los alimentos para fijar condimentos y mejorar el dorado. Colocar
los alimentos en la rejilla en una sola capa para no obstruir el flujo de aire.
Reduce el consumo de grasa acumulada entre un 70% y un 80% respecto a la
fritura por inmersión. Al ser más pequeña que un horno convencional, requiere
menos tiempo de precalentamiento y consume menos electricidad. La alta
velocidad del flujo de aire reduce los tiempos de preparación notablemente.
Permite freír con aire, asar, hornear bizcochos, deshidratar fruta o recalentar
comida manteniendo la textura crujiente.




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