Un
plato reconfortante, sabroso y lleno de matices. Cocinado lentamente, queda la
carne tierna y jugosa, mientras que las setas aportan un delicioso aroma a
bosque y enriquecen la salsa. Es una receta ideal para disfrutar en familia,
especialmente en los días más fríos, y puede acompañarse pan para aprovechar
cada gota de su
salsa.
Sección
Ave pavo:
4 personas, preparación: 35 minutos. Dificultad: fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes
para la receta:
1
kilo de ossobuco de pavo, 500 g de setas variadas congeladas, 3 dientes de ajo,
250 de tomate triturado, vino blanco, agua para la cocción y sal.
Preparación
y cocción:
Sellar
los ossobuco una vez salados en aceite y reservar.
Pelar
los ajos picarlos y pocharlos en el aceite donde se han sellado la carne.
Incorporar
el tomate y sofreír unos minutos, incorporar las setas rehogar e añadir el
pavo, rehogarlo bien y añadir un poco de vino dejar evaporar.
Cubrir
con agua y salar, cocinar unos 20 minutos comprobando su textura.
Servir
caliente acompañado de su salsa.
El ossobuco de pavo
Es
un corte de carne obtenido de la espinilla del animal (corvejón), ubicado en la
parte superior de la pierna a la altura de la tibia. Las rodajas, de unos
3 cm de altura, contienen el hueso que encierra la médula. La versión
tradicional del ossobuco se prepara con ternera. Es barato el ossobuco de
pavo es un buen segundo plato que es fácil de preparar. El costo de esta
carne es muy bajo y la pierna de pavo de la que se obtiene es una parte
bastante magra. La única atención que se debe prestar son los huesos finos
que quedan dentro de la carne cuando se corta el ossobuco.
El
ajo (Allium sativum)
Es
uno de los cultivos más antiguos de la humanidad, originario de las altas
mesetas de Asia Central —específicamente de regiones que hoy comprenden
Kazajistán, Uzbekistán y el oeste de China—, desde donde se expandió
rápidamente por el mundo antiguo gracias a las rutas comerciales y las
migraciones nómadas. Antiguo Egipto (c. 3000 a. C.): Era considerado
sagrado y se colocaba en las tumbas de los faraones. Grecia y Roma Clásica:
Los atletas griegos consumían ajos antes de competir en los Juegos Olímpicos
como un estimulante natural, mientras que los soldados romanos lo incorporaban
a su dieta diaria para adquirir valor y resistir largas marchas de campaña. Edad
Media: Su uso se extendió por los monasterios europeos, donde los monjes
cultivaban hortalizas y utilizaban el ajo tanto en la cocina monástica como en
la medicina popular para combatir plagas, gangrena y la temida peste negra. Llegada
a América: Fue introducido en el continente americano por Cristóbal Colón
en su segundo viaje (1493), adaptándose con enorme facilidad a los climas
tropicales y templados del Nuevo Mundo. En la cocina es la base aromática
indispensable de la dieta mediterránea, latina y asiática, donde se dora
ligeramente en aceite de oliva o grasa para liberar compuestos sulfurados que
impregnan el plato de profundidad y sabor. Su perfil cambia drásticamente según
el tratamiento: crudo es picante y rico en alicina; salteado o laminado ofrece
notas cálidas y equilibradas; asado entero al horno se carameliza, volviéndose
dulce, untuoso y suave. Protagonista absoluto en salsas y sopas tradicionales
como el ajoblanco español, el alioli provenzal, el toum libanés y los
tradicionales spaghetti aglio, olio e peperoncino italianos.
Setas
congeladas variadas
Son
una mezcla de diferentes tipos de hongos que han sido recogidos, limpiados y
sometidos a un proceso de congelación para su conservación. Esta técnica
permite mantener sus propiedades nutricionales, sabor y textura durante un
período prolongado, facilitando su uso en diversas recetas a lo largo del año,
independientemente de la temporada en que se recojan. Las setas han sido parte
de la dieta humana desde tiempos prehistóricos. Culturas antiguas, como los
romanos y los griegos, ya las incluían en su alimentación. Algunas especies,
como el champiñón, han sido cultivadas desde hace siglos. Con el tiempo, se
fueron descubriendo y cultivando nuevas variedades de setas, lo que amplió su
disponibilidad en la cocina. El cultivo de setas se popularizó en el siglo
XVIII en Europa, y más tarde en otros continentes. La conservación de alimentos
ha sido una necesidad desde la antigüedad. Antes de la invención de la
congelación, las setas se conservaban mediante secado, salado o encurtido. La
introducción de la congelación como método de conservación se popularizó en el
siglo XX, con el desarrollo de la tecnología de refrigeración. Con el
avance de la tecnología de congelación y la mejora en los procesos de limpieza
y empaquetado, las setas congeladas variadas comenzaron a aparecer en el
mercado. Hoy en día, las setas congeladas variadas son muy apreciadas en la
gastronomía y están disponibles en la mayoría de los supermercados, lo que
permite a las personas disfrutar de sus beneficios y sabores en cualquier época
del año.



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