Un
plato delicioso, cremoso y lleno de sabor. Acompañadas de una aromática salsa
de pesto y el toque intenso de los tomates secos, se convierten en una receta
sencilla pero muy especial, perfecta para disfrutar en familia o sorprender a
tus invitados. Una combinación irresistible de texturas y sabores que hará de
cualquier comida un momento delicioso.
Sección
Pasta corta rellena; 4
personas, preparación: 5 minutos, cocción de la pasta el tiempo indicado por el
fabricante. Dificultad: fácil. Todos los tiempos son siempre
indicativos.
Ingredientes
para la receta:
Plato: 320 de pasta, queso
parmesano rallado, agua para la cocción y sal.
Pesto:
150
g de tomates secos, 70 g de almendras crudas, 2 dientes de ajo, aceite de oliva
extra virgen, queso rallado Parmesano y sal.
Preparación
y cocción:
Pesto:
Picar
los tomates, los dientes de ajo junto con las almendras picadas
Introduce todo en la batidora más el queso, salar y triturar.
Añade el aceite de oliva sigue triturando hasta conseguir la consistencia
deseada.
Pruébala y, si es necesario, ajusta la sal.
Introduce todo en la batidora más el queso, salar y triturar.
Añade el aceite de oliva sigue triturando hasta conseguir la consistencia
deseada.
Pruébala y, si es necesario, ajusta la sal.
Plato:
cuece
la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante en abundante agua
con sal, déjala al dente.
Escurrir
la pasta y mezclarla con el pesto necesario, servir y poner queso aparte para
servicio individual.
NOTA:
Si
te sobra pesto guárdalo en un tarro de cristal cubierto de aceite crudo para
poderlo usar en otra ocasión.
Las
mezzelune “Pasta”
Son una pasta fresca rellena típica con forma de media luna . Nacido en la tradición gastronómica del noreste de Italia y la zona alpina. Las raíces de este formato se encuentran en la humilde cocina de montaña del Alto Adige, Trentino y Véneto. Están estrechamente relacionados con los tradicionales Schlutzkrapfen tiroleses. La masa original suele combinar harina de trigo blando con harina de centeno, lo que refleja los recursos agrícolas locales de las montañas. Nacido como un plato casero para las fiestas o como sobras, su forma de media luna permite que el relleno quede encerrado, sellándolo cuidadosamente antes de hervirlo. Los Rellenos típicos son: La receta clásica lleva un relleno de ricotta y espinacas, o bien de patatas, hierbas silvestres y quesos de montaña. Las versiones más modernas también incluyen setas, trufas o carnes, o otra varias. Al ser de formato delicado, combinan a la perfección con mantequilla derretida aromatizada con salvia y una pizca de parmesano o grana. También combinan bien con quesos cremosos delicados, salsas de frutos secos o un ragú blanco ligero y pestos varios con acuerdo al relleno
Pesto
tomates secos con almendras
Es
una variante del clásico pesto genovés y una receta arraigada en la cocina
mediterránea. No se conoce con exactitud su origen histórico, pero se presume
que proviene de regiones mediterráneas donde el uso de almendras y tomates
secos es tradicional en la gastronomía local. Las almendras son un ingrediente
muy utilizado en muchos platos italianos, especialmente en regiones del sur
como Sicilia y Apulia. Las almendras secas, al igual que los tomates, se
conservan fácilmente, lo que las hace ideales para almacenarlas a largo plazo y
utilizarlas en épocas del año en las que los productos frescos escasean. La
evolución de nuevas variantes de pesto, como la que lleva tomates secos y
almendras, puede haber surgido de la creatividad de chefs y aficionados a la gastronomía
que querían experimentar con nuevos ingredientes y sabores, añadiendo el sabor
único de las almendras tostadas y los tomates secos al pesto tradicional. Hoy
en día, el pesto de tomates secos es un manjar muy apreciado que se utiliza en
una gran variedad de recetas, desde salsas para pasta hasta pan tostado, o como
guarnición para platos de carne o pescado. Su popularidad se ha extendido por
todo el mundo, convirtiéndose en una de las muchas y deliciosas variantes del
clásico pesto italiano.
El Parmigiano
Reggiano
Conocido popularmente como queso parmesano, es considerado el «rey de los quesos». Su historia supera los nueve siglos de tradición ininterrumpida y su versatilidad lo convierte en un básico de la gastronomía mundial. Nació en la Edad Media gracias a los monjes benedictinos y cistercienses de las llanuras entre Parma y Reggio Emilia. Tras desecar las zonas pantanosas y fomentar la ganadería, crearon un queso de gran tamaño, masa dura y larga conservación mediante el secado y uso de sal. Su primera mención notarial data de 1254 (caseus parmensis). En 1344, Giovanni Boccaccio lo inmortalizó en el Decamerón, al describir una montaña de parmesano rallado sobre un festín de pasta. Hacia 1612, los duques de Parma empezaron a definir por decreto las zonas de elaboración auténticas para evitar falsificaciones. En 1934 se creó el Consorcio que regula su producción, y hoy cuenta con la Denominación de Origen Protegida (DOP) europea. Solo se puede elaborar en las provincias de Parma, Reggio Emilia, Módena y partes de Mantua y Bolonia. Según su tiempo de maduración, el parmesano aporta distintas notas de sabor y textura: 12 a 18 meses affinato par aperitivos en cubos, ensaladas tipo César y maridaje con vinos blancos, 22 a 24 meses viejo, rallado directo sobre pastas, disuelto en risottos y sopas, 30 a 36 meses extra viejo sabor intenso, especiado, complejo y textura muy desmenuzable Consumo solo con vinagre balsámico de Módena, frutos secos y vinos tintos potentes. La corteza: Nunca se desecha. Al ser un producto 100 % natural (elaborado solo con leche cruda, sal y cuajo), la corteza limpia se añade a caldos, minestrones y salsas durante la cocción para aportar una capa profunda de sabor umami.



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