Plato
de aprovechamiento que demuestra cómo convertir restos de otras elaboraciones
en una receta sabrosa y completa. Las anillas de pota, su tinta o el caldo
sobrante, se utilizan para aportar sabor, color y personalidad al plato de
fideos, reduce el desperdicio alimentario y permite disfrutar de una
elaboración tradicional
Sección
Pasta corta:
4 personas, preparación: 10 minutos. Dificultad: fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes
para la receta:
Resto
de las anillas de pota en su tinta, fideos los necesarios, agua para la cocción
y sal.
Preparación
y cocción:
No
queremos desperdiciar la salsa y algunas anillas de pota que han sobrado y
hacemos un nuevo plato con fideos finos en unos minutos.
Cortar
las anillas en trocito, colocar todo en una cazuela y añadir un poco de agua
para aclarar la salsa.
Calentar
y una vez que hierva incorporar los fideos necesarios y salar, cocina y dejar
que espese un poco si los queremos tomar seco, o tomarlo caldoso.
Cena
o comida en un plis plas.
El
aprovechamiento en la cocina
También
conocido como cocina de aprovechamiento o de resistencia) es una técnica
y una filosofía culinaria que consiste en utilizar al máximo todos los
ingredientes, evitando desperdiciar nada y transformando restos o partes que
normalmente se desechan (como pieles, tallos, huesos o sobras de otras comidas)
en platos nuevos, creativos y deliciosos. Permite ahorrar dinero en la cesta de
la compra al estirar los ingredientes y sacarles el máximo rendimiento. Reduce
el desperdicio alimentario, un problema global crítico. Menos comida en la
basura significa menor huella ambiental. Obliga a innovar, combinar sabores
inesperados y aplicar técnicas tradicionales para dar una "segunda
vida" a los alimentos. Ejemplos clásicos de aprovechamiento. Los huesos de pollo, las espinas de pescado,
las cáscaras de gambas y las puntas o pieles de verduras (cebolla, zanahoria,
puerro) se hierven para crear bases llenas de sabor para sopas, arroces o
guisos. El pan duro: Es el rey del aprovechamiento. Se convierte en migas,
torrijas, sopa de ajo, croquetas, pan rallado o picatostes para cremas. Las
sobras de guisos (El plato de "ropa vieja"): En España, la carne y
los garbanzos sobrantes del cocido se reciclan al día siguiente salteándolos
con un poco de ajo y cebolla para hacer el plato conocido precisamente como ropa
vieja o croquetas de cocido. Hojas y tallos: Las hojas exteriores de la
coliflor, los tallos del brócoli o las hojas de las zanahorias se pueden usar
para hacer cremas, tortillas o pesto casero.
Anillas
de pota en su tinta
Un plato tradicional, sabroso y muy nutritivo de la cocina marinera. La pota: A diferencia del calamar, la pota tiene una carne un poco más firme y un sabor intenso a mar. Al cortarla en anillas, absorbe de maravilla los sabores de la salsa durante la cocción. La tinta es el alma del plato. Se parte de un sofrito clásico de cebolla, ajo, tomate y pimiento verde (o choricero), al que se añade vino blanco o brandy para desglasar, caldo de pescado y la tinta natural (que puede venir de la propia pota o de bolsitas preparadas). Para que la pota quede tierna, requiere una cocción a fuego lento durante un buen rato, o bien un salteado muy rápido. En la salsa en tinta, suele guisarse lentamente para que la carne se ablande y la salsa reduzca y concentre todo su sabor. La cocina vasca (España): Es el hogar por excelencia de los platos de cefalópodos en su tinta, especialmente los famosos calamares en su tinta a la bilbaína. La cocina veneciana (Italia): En Italia existe el plato clásico seppie in nero (sepia en su tinta), muy emparentado con esta receta, lo que demuestra que cocinar moluscos con su propia tinta es una técnica mediterránea ancestral compartida por comunidades costeras. Con el tiempo, la pota (un molusco más económico y de carne más recia que el calamar) comenzó a prepararse exactamente con esta misma técnica tradicional para acercar un guiso de sabor marino intenso a los hogares de manera más accesible.
Los
fideos
El
origen en Asia (China): Contrario a la leyenda popular que atribuía a Marco
Polo la llegada de la pasta a Italia desde China, el registro arqueológico
demuestra que los fideos nacieron en Asia mucho antes. El hallazgo arqueológico
más antiguo data de hace unos 4.000 años (en Lajia, China, a lo largo del Río
Amarillo) y consistía en unos fideos intactos elaborados con mijo.
Paralelamente, en el mundo occidental ya existían preparaciones de masas
estiradas desde la época grecorromana (como el láganon). Sin embargo,
fueron los árabes quienes introdujeron de forma documentada la pasta seca en
Europa (especialmente en Sicilia durante la Edad Media) a través de un producto
llamado itriyya, diseñado para conservarse durante las largas travesías
por el desierto. De ahí evolucionó el fideo tradicional en España e Italia. El
tamaño, la longitud y el grosor de los fideos no son caprichosos: responden
directamente a cómo absorben el calor, qué tipo de caldo o salsa acompañan y
cómo se deben comer. . Fideos occidentales (Sopas, guisos y fideuás) En la
cocina tradicional hispana e italiana, los fideos de pasta de sémola de trigo
duro se miden principalmente por su grosor: Cabello de ángel, extremadamente
finos, fideos medianos con un grosor bajo a medio, fideos gruesos más alargado
y grueso, fideos asiáticos (Noodles). En Asia, la variedad de tamaños y
texturas es inmensa según el ingrediente (trigo, arroz, almidón de patata o
frijol mungo) y otros más según países e ingrediente.

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