jueves, 25 de junio de 2026

Hamburguesa casera de salmón con pimientos del padrón

Es una opción saludable y sabrosa que combina la jugosidad del pescado fresco con el toque especial y ligeramente picante de los pimientos del Padrón. Estos pequeños pimientos verdes aportan un contraste de sabor único y tradicional que realza el conjunto del plato, haciendo de esta hamburguesa una experiencia deliciosa y auténtica.
 


Sección Pescado; 4 personas, preparación 10 minutos.
Dificultad fácil. Todos los tiempos son siempre indicativo.
 
 
Ingredientes para la receta:
 
600 g de salmón, 300 g de pimientos del padrón, aceite de oliva y sal fina y gruesa.  


Preparación y cocción:


Desmenuzar el salmón y picarlo muy fino, salarlo y con un molde hacer las hamburguesas medianas.
Lavar y secar los pimientos y freírlos en abundante aceite, escurrir sobre papel absorbente y reservar calientes.
Calentar la plancha y asar las hamburguesas por ambos lados.
Servir caliente acompañado los pimientos salados con la gruesa por encima.

Ingredientes principales de receta salmón pimientos Padrón

Salmón
Es un pescado azul de agua dulce y salada, muy apreciado por su carne de color rosado o anaranjado. Tiene un sabor característico y una textura melosa debido a su alto contenido en grasas saludables (como el omega-3).
Pimientos del Padrón
Son una variedad de pimientos verdes, pequeños y alargados, originarios de Galicia (España). Se suelen cocinar fritos y tienen una particularidad muy famosa: la mayoría son dulces, pero "unos pican y otros no".

Pimientos de Padrón

Son uno de los tesoros más divertidos y sabrosos de la gastronomía española. Su famosa lotería culinaria ("Os pementos de Padrón, uns pican e outros non") los convierte en un producto único. El origen de estos pimientos se remonta al siglo XVII, cuando los frailes franciscanos trajeron semillas de pimiento desde América (específicamente de la zona de México) al convento de San Francisco de Herbón, una parroquia perteneciente al municipio de Padrón, en La Coruña (Galicia). A lo largo de los años, los frailes y los agricultores locales adaptaron el cultivo a las condiciones climáticas y al suelo de la cuenca del río Ulla. A través de una selección natural de las semillas, el pimiento original (que era bastante más picante y grande) se fue transformando en la variedad pequeña, dulce y de piel fina que conocemos hoy. Actualmente, los auténticos cuentan con la denominación de origen. El picor se debe a una sustancia llamada capsaicina. El pimiento la genera como mecanismo de defensa. Que un pimiento pique depende de factores como la cantidad de sol y agua que haya recibido la planta: los recolectados al final del verano o que han sufrido más estrés hídrico (falta de agua) tienden a picar mucho más. El uso principal y más sagrado es el más sencillo, fritos. Al consumirse enteros (con su piel y semillas), se aprovechan al máximo sus propiedades nutricionales: bajo en calorías, vitamina C, rico en fibras, aporta minerales.


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