Una deliciosa combinación que resalta la esencia de
ingredientes frescos y sabores intensos. que fusiona la suavidad y el carácter
terroso de las alcachofas con la riqueza y el toque salado del guanciale, es
una propuesta que despierta los sentidos. Los huevos, con su yema dorada y
cremosa, aportan un contraste ideal.
Sección verdura: 4
personas, preparación 10/15 minutos.
Dificultad fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
12 alcachofas frescas, 100 g de guanciale, 4 o mas huevos
de codorniz, 3 diente de ajos, 1 limón, aceite de oliva y sal
Preparación y cocción:
Lavar y quitar las
hojas duras de las alcachofas, cortarlas en octavos quitarles las barbas y
picarlas en juliana.
Ponerlas en agua con
el limón exprimido para que no se oxiden.
Pelar los ajos y
filetearlos, dorarlo en aceite de oliva.
Incorporar el guanciale cortado en dados y una vez que este un poco dorado
incorporar las alcachofas bien escurridas y rehogar.
Calentar aceite y freír
los huevos deseados y reservar.
Poner en una fuente
las alcachofas y los huevos fritos por encima y servir caliente.
La
alcachofa
Tiene
orígenes de Oriente Medio y ya era conocida en la época de los egipcios tanto
con fines Fito terapéuticos como alimenticios. Su llegada a Italia se debe a
los etruscos y así lo atestiguan las numerosas representaciones de hojas de
alcachofa en capiteles y bajorrelieves en los templos egipcios y orientales.
Hacia el año mil los árabes la descubrieron en Sicilia y desarrollaron una
nueva variedad que trajeron a España.
La papada de cerdo, o guanciale
También conocida como "panceta" o
"papada", es una capa de grasa ubicada en la parte inferior de la
cabeza del cerdo, específicamente en la zona del cuello y la mandíbula. Esta
parte del cerdo es rica en grasa y carne entreverada, lo que la hace ideal para
diversas preparaciones culinarias. La papada se utiliza en platos de cocina
tradicional y también se puede curar, ahumar o utilizar en salsas, aportando un
sabor y una textura únicos a los alimentos. Guanciale es un
producto característico de la cocina romana (Italia) Se trata de una carne
curada obtenida de la carrillera o papada del cerdo que contiene una parte
magra -constituida por músculos, que forman las venas características- y grasas
cuya calidad es decididamente superior a la que se encuentra en la panceta
(obtenida de la panceta) o en la manteca de cerdo (obtenida del lomo). En este
punto, la carne se sala primero durante poco menos de una semana y luego se
condimenta con pimienta y guindilla (en el Lacio se usa también ajo), en otros
lugares con romero u otras hierbas aromáticas.
Huevo de codorniz
Son los pequeños huevos puestos por la codorniz, un ave
de tamaño reducido muy apreciada tanto por su carne como por sus huevos. Estos
huevos destacan por su sabor delicado y su textura suave, además de ser
reconocidos por su atractivo aspecto moteado y su valor nutricional elevado.
Tradicionalmente, los huevos de codorniz han sido consumidos en diversas
culturas, especialmente en Asia y Europa, donde se consideran un manjar y un
ingrediente gourmet. En cuanto a su historia, el consumo de huevos de codorniz
se remonta a la antigüedad, siendo populares en la cocina de civilizaciones
como la egipcia y la romana. En Japón, por ejemplo, forman parte de la dieta
desde hace siglos y son habituales en platos como el sushi o en aperitivos. En
España, su consumo se ha extendido en las últimas décadas, sobre todo en la
alta cocina y en tapas, gracias a su versatilidad y presentación
atractiva.


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