Las
alcachofas al freírlas, su sabor se intensifica, logrando un contraste
delicioso con la suavidad y dulzura natural de la miel, que no solo aporta un
toque dulce y aromático. Esta combinación equilibra lo salado y lo dulce, lo
crujiente y lo jugoso, creando una experiencia gastronómica, perfecta para
aquellos que buscan platos deliciosos y saludables.
Sección
Verdura vegetariana; 4
personas, preparación 10/15 minuto según la cantidad.
Dificultad: fácil. Todos los
tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
4
o más alcachofas, 1 limón, aceite de oliva y miel.
Preparación y cocción:
Limpiar
las alcachofas, retirar las hojas duras y las puntas, cortarlas en octavos,
quitar las barbas, pelar y picar los tallos.
Ponerlo en un recipiente con agua y el limón escurrido para que no ennegrezcan.
Calentar el aceite e incorporar las alcachofas.
Freírlas dejándolas crujientes y pasarlas a una fuente con papel absorbente.
Servirlas
caliente con la miel por encima removiendo bien para que todas tome su sabor.
La alcachofa
Es una planta originaria del Mediterráneo, con una historia que se remonta a la antigua Grecia y Roma, donde ya se valoraba por sus propiedades medicinales y su sabor. Fue cultivada y mejorada a lo largo de los siglos, especialmente en Italia y España, hasta convertirse en el alimento que conocemos hoy. Durante la Edad Media, su cultivo se extendió por Europa y más tarde llegó a América con la colonización española. Actualmente, los principales países productores de alcachofas son España, Italia, Francia, Egipto y Estados Unidos, siendo España uno de los mayores exportadores a nivel mundial. En España, las alcachofas cuentan con varias denominaciones de origen y certificaciones de calidad que avalan su procedencia y calidad, aunque no todas las zonas productoras tienen una denominación de origen específica para la alcachofa. Alcachofa de Benicarló: Situada en la provincia de Castellón (Comunidad Valenciana), fue la primera en obtener la Denominación de Origen Protegida. Alcachofa de Tudela, Ubicada en la Ribera de Navarra, cuenta con el sello de Indicación Geográfica Protegida. Variedad: Exclusivamente la Blanca de Tudela. Aunque no tengan una Denominación de Origen protegida por la UE, existen regiones que producen alcachofas de una calidad excepcional y que son muy reconocidas en el mercado nacional: Alcachofa de la Vega Baja del Segura (Alicante): Conocida como "La Joya de la Huerta", es uno de los mayores núcleos de producción de España. Tienen una marca de calidad territorial. Alcachofa de El Prat (Barcelona): Muy valorada en Cataluña, destaca por ser especialmente dulce y tierna gracias a los suelos fértiles del Delta del Llobregat. Alcachofa de Lorca (Murcia): Murcia es el principal exportador de alcachofa de España, con una producción masiva y tecnológicamente muy avanzada.
Aceite de oliva
Los orígenes del aceite de oliva se pierden en la noche de los tiempos. Las primeras evidencias del uso de petróleo se remontan al año 4000 a. C., en Armenia y Palestina, pero también en la India. También se encontraron indicios de cultivo de olivos en zonas no adecuadas desde el punto de vista climático. En los albores del siglo XVIII se empezó a catalogar el olivo y sus frutos, clasificándolos según su origen geográfico. El aceite de oliva se difundió y conoció cada vez más, en Europa, como. También en el siglo XVIII, unos misioneros franciscanos trajeron los primeros olivos al Nuevo Mundo, pero sólo cien años después el aceite de oliva se comercializó también en América, gracias a los inmigrantes italianos y griegos. De cualquier manera, ni fue sino hasta el tiempo del Imperio Romano que, el producto que les comentamos tuvo su mayor esplendor y entonces se popularizó por la cuenca mediterránea entera hasta llegar a Hispania, nombre que tenía por aquel entonces España cuando era una provincia romana. El aceite de oliva de España es uno de los mejores del mundo.
Miel
La miel es un alimento que ha acompañado al hombre desde
la prehistoria hasta nuestros días. Sabemos que las abejas aparecieron hace
entre 50 y 25 millones de años, pero las primeras evidencias del encuentro
entre hombre y abeja se remontan a hace unos 10 mil años. Incluso en el
Renacimiento la miel como protagonista en el ámbito culinario, utilizada de
diversas formas para endulzar y acompañar carnes, guisos y flanes. En el siglo
XVII se inició el cultivo de la caña de azúcar y la remolacha. El uso del azúcar
se extendió ampliamente sólo a partir del siglo XVIII, cuando su producción
aumentó hasta el punto de hacerlo mucho más barato y accesible que la miel. Por
este motivo, el azúcar fue sustituyendo paulatinamente a la miel, cuyo consumo
disminuyó. En la actualidad, España es el primer productor de miel de la UE,
aunque el consumo de este alimento no llega al kilo por persona y año. Es utilizada
en multitud .de alimentos de cocina, repostería o uso medicinal.


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