En
esta deliciosa versión, con chorizo, morcilla y guanciale eleva el sabor a un
nuevo nivel. El guanciale, un embutido italiano hecho a base de mejillas de cerdo
aporta una riqueza y un toque complementa perfectamente la suavidad de las
lentejas y la intensidad de los otros embutidos
Sección
Legumbre;
4 personas, preparación 3 minutos, cocción olla rápida: 25/30 minutos
Dificultad
fácil.
Todos los tiempos son siempre indicativo
Ingredientes
para la receta:
360
g de lentejas pequeñas “pardinas”, ½ cebolla, 2 dientes de ajos, 1 zanahoria,, 1
pimiento verde mediano, 100 g de chorizo, 1 morcillas grande de arroz, 150 g de
guanciale, 1 hoja de laurel, pimentón dulce, aceite de oliva, agua para la
cocción y sal.
Acompañamiento
guindillas verdes “piparras”
Preparación
y cocción:
Pelar
la cebolla y los ajos y picarlos, pelar la zanahoria y picarla
Lavar
y desvenar el pimiento y picarlo al gusto.
Sofreír
en aceite la cebolla y los ajos y añadir la zanahoria, el pimiento
Una
vez pochado todo, añadir las lentejas, lavadas el laurel, el chorizo y el guanciale
cortado en 4 trozos y cubrir de agua y cocinar el tiempo indicado.
Una
vez fría la olla abrirla comprobar la textura y añadir las morcillas dar un
hervor, apagar y tapar para que se hagan las mismas, servir calientes.
Servir
con el chorizo cortado y la morcilla, acompañar de las guindillas.
Lentejas
Es
el primer alimento preparado por el hombre del que tenemos constancia escrita,
hace nada menos que 4000 años. Las lentejas, un alimento básico para los
pueblos nómadas desde el Neolítico, adquieren un significado auspicioso desde
el cultivo. Su cultivo se inicia en las tierras del antiguo Egipto,
convirtiéndose de inmediato en un alimento nutritivo de pequeñas dimensiones,
pero de gran importancia en el arte de la alimentación. Desde Egipto ya en
el año 525 a C, se dice que los barcos egipcios abastecían regularmente de
lentejas a los puertos de Grecia e Italia. Finalmente, notemos una
curiosa creencia popular sobre las lentejas. Al ser pequeñas, con el mismo
peso que otras legumbres, aparecen en el plato en mayor número. Por lo
tanto, comer lentejas el primer día del año lleva a la familia a esperar ganar
el mismo número de monedas de oro.
La morcilla
Un
clásico que asumimos en la cocina española, cuyo origen se lo debemos
a los griegos. De hecho, la primera mención la encontramos en la Odisea de
Homero. Según Platón, Apctonitas fue el “inventor” de los embutidos, entre los
que se encontraba nuestra morcilla. Los romanos recogen el testigo, como
verdaderos especialistas en el mundo de la chacinería, entre ellas estaban
“botullus o botellas” (morcillas) elaboradas con sangre que se generalizó en la
Península Ibérica. La morcilla, tentación española que
hace sus mejores galas como aperitivo o tapa. Cada vez más presente en la
cocina moderna por su exquisito sabor y sus múltiples posibilidades: empanadas
de hojaldre, revueltos, asada, a la parrilla o frita. . Varios países la
consumen entre los cuales España, Italia, Reino unido, Alemania, México, Kenia,
Estonia y otros más, se consume salada, pero en algunos también dulce.
La
papada de cerdo, o guanciale
También
conocida como "panceta" o "papada", es una capa de grasa
ubicada en la parte inferior de la cabeza del cerdo, específicamente en la zona
del cuello y la mandíbula. Esta parte del cerdo es rica en grasa y carne
entreverada, lo que la hace ideal para diversas preparaciones culinarias. La
papada se utiliza en platos de cocina tradicional y también se puede curar,
ahumar o utilizar en salsas, aportando un sabor y una textura únicos a los
alimentos. Guanciale es un producto característico de la
cocina romana (Italia) Se trata de una carne curada obtenida de la carrillera o
papada del cerdo que contiene una parte magra -constituida por músculos, que
forman las venas características- y grasas cuya calidad es decididamente
superior a la que se encuentra en la panceta (obtenida de la panceta) o en la
manteca de cerdo (obtenida del lomo). En este punto, la carne se sala primero
durante poco menos de una semana y luego se condimenta con pimienta y guindilla
(en el Lacio se usa también ajo), en otros lugares con romero u otras hierbas
aromáticas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario