Un
pescado muy apreciado por su textura delicada y sabor suave, que se presta a
múltiples preparaciones culinarias Se guisan cuidadosamente, fusionando sus
jugos con la intensidad y frescura que aportan los aros de calamar y las
gambas. El resultado es una combinación exquisita y equilibrada que resalta lo
mejor del mar.
Sección
Pescado: 4
personas, preparación 10/15 minuto.
Dificultad: fácil. Todos los
tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
4 lomos de merluza. 1 calamar mediano, 150 g de gambas peladas, 1 cebolla pequeña, 2 dientes de ajos, 1 pimiento verde pequeño, 3 tomates pera, 1 vaso de vino blanco, aceite de oliva, azafrán y sal.
Preparación y cocción:
Salar
y pasar por harina los lomos de merluza, sellarlos en aceite y reservar.
Pelar
la cebolla y los ajos y picarlos en juliana fina, pocharlos en aceite donde se
han sellado los lomos.
Pelar
y lavar los tomates y picarlos finamente, desvenar el pimiento y picarlo
igualmente.
Incorporar
al sofrito primero los tomates y seguidamente el pimiento dejar cocinar unos 5
minutos.
Limpiar
el calamar y cortarlo en aros.
Incorporar
la merluza, los aros de calamar y las gambas peladas remover bien e incorporar
el vino y en una parte disolver el azafrán e incorporar todo.
Cocinar
a fuego medio hasta que veas que los calamares están en su punto, servir
caliente.
Los
lomos de merluza
son
las piezas de pescado obtenidas de los lados del pescado merluza, que se
caracterizan por ser filetes gruesos, limpios y sin espinas. Son muy apreciados
en la cocina por su textura suave, sabor delicado y versatilidad para diversas
preparaciones. Son un pescado blanco de carne firme pero jugosa, con un sabor
suave que combina bien con muchos ingredientes. Los lomos son las partes más
limpias y nobles del pescado, generalmente extraídos retirando la piel y las
espinas, lo que facilita su cocinado y consumo. En resumen, los lomos de
merluza son la parte más noble y fácil de preparar del pescado, ideales para
recetas que buscan potencia en sabor y suavidad en la textura.
Calamar
Molusco
de gran utilidad gastronómica, que se puede disfrutar en numerosas
preparaciones diferentes. También llamado pez tintero, porque cuando es
perseguido emite un líquido negro, que enturbia el agua permitiéndole escapar
de su oponente. Este cefalópodo prefiere las aguas frías, por lo que durante el
verano es preferible buscarlo a al menos veinte metros de profundidad, mientras
que durante el invierno se acerca a la orilla hasta unos pocos metros de agua.
Los usos de los calamares en la cocina son muy diferentes según su tamaño.
Cuando es muy pequeño (calamar) se come entero y se puede freír, hervir y en
ensaladas. De tamaños mayores su mejor preparación es la rellenarlos. Si más
grande. se puede freír en trozos o guisar. Dada la consistencia, es difícil
juzgar la frescura de los calamares, el único método es olerlos inclinándose
sobre la casa, y aceptar sólo aquellos cuya masa desprenda un olor fresco,
marino, incluso fuertemente yodado. Por su apariencia, los calamares pueden
confundirse con otros similares, pero que tienen un precio menor y una carne
más dura.
El azafrán
Es
una especia obtenida de los estigmas de la verdadera flor de azafrán (Crocus
sativus L.), una planta de la familia Iridaceae. La etimología de la palabra
Azafrán proviene del árabe Za’feràn o «sahafaran» en persa, pasando por el
latín «safranum». La raíz es el término persa «asfar» que significa «amarillo».
La planta de azafrán, que se cuenta entre las especias más caras del mundo, es
originaria de Grecia o Asia Menor, pero se cultiva por primera vez en Grecia.
Como un clon genéticamente monomórfico, se propagó lentamente por la mayor
parte de Eurasia y luego se introdujo en áreas del norte de África, América del
Norte y Oceanía.



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