En
esta receta, las carrilleras se guisan acompañadas de zanahorias dulces,
pimientos rojos y tomates secos, ingredientes que aportan un equilibrio
perfecto entre dulzura y acidez. El resultado es un plato reconfortante y lleno
de matices, ideal para disfrutar en una comida casera donde los sabores se
combinan de manera armoniosa y apetecible.
Sección
Casquería; 4
personas, preparación 10 minuto, cocción olla rápida 20 minutos,
Dificultad: fácil. Todos
los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
800
g de carrilleras internas de cerdo, 2 zanahorias, 2 pimientos rojos medianos, 12
tomates secos en aceite, 1 cebolla pequeña, 3 dientes de ajos, 1 vaso de vino
blanco, pimienta negra, agua para la cocción y sal.
Acompañamiento; Patatas
fritas chips.
Preparación y cocción:
Sellar
en la olla las carrilleras salpimentadas, en un poco de aceite retirar y
reservar.
Pelar la cebolla y los ajos y picarlos.
Hacer
lo mismo con las zanahorias, desvenar los pimientos y picar todo.
En
el mismo aceite pochar la cebolla y los ajo, una vez realizado añadir el resto
de las verduras rehogar y pochar bien con los tomates picados y escurridos de
su aceite.
Incorporar las carrilleras mezclar y bañar con el vino, dejar evaporar y cubrir
con agua. Salar.
Cerrar la olla y cocinar el tiempo indicado.
Una vez fría la olla abrir y comprobar su textura
Pelar
las patatas y cortarlas en bastoncitos finos, freírlas en abundante aceite
caliente.
Servir
todo acompañado de las patatas que espolvorearemos con sal.
Carrilleras cerdo
Las carrilleras de cerdo son un corte de carne ubicado en
las mejillas del cerdo. Tradicionalmente, estas piezas han sido consideradas
como una carne humilde o de despojo, ya que no son tan visibles ni populares
como otros cortes más conocidos. Sin embargo, gracias a su textura tierna y
jugosa cuando se cocinan adecuadamente, las carrilleras han ganado gran
protagonismo en la alta cocina y en las mesas de muchas familias. Históricamente,
las carrilleras se han utilizado en guisos y estofados, ya que su carne
contiene bastante colágeno, lo que le confiere una textura melosa al ser
cocinada a fuego lento. Son muy populares en la gastronomía española y de otros
países mediterráneos, donde se suelen preparar con vino, verduras y especias,
destacando por su sabor intenso y su capacidad para absorber los ingredientes
con los que se cocinan. El uso principal de las carrilleras de cerdo es en
platos de cocción lenta: estofados, guisos, y también en preparaciones al horno
o a la parrilla después de una marinada. Gracias a su versatilidad y sabor, se
han convertido en un ingrediente muy valorado para comidas festivas y ocasiones
especiales.
El pimiento rojo
Es originario de la zona de Bolivia y Perú donde se cultivaban hasta cuatro especies diferentes. Fue traído al Viejo Mundo (Europa, Asia, África y las islas circundantes) por Colón en su primer viaje en 1493. En el siglo XVI ya se había difundido su cultivo en toda España, desde donde se distribuyó al resto de Europa y del mundo. El pimiento rojo, también conocido como pimiento dulce o pimiento morrón, es una hortaliza que forma parte de la familia de las solanáceas, la misma a la que pertenecen el tomate y la berenjena. Su historia se remonta a tiempos antiguos, ya que se cultiva desde hace miles de años en América. Se cree que las primeras variedades de pimientos fueron domesticadas por los pueblos indígenas de estas regiones. Hay evidencias arqueológicas que sugieren que el pimiento fue cultivado por primera vez hace más de 5,000 años. Con la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, el pimiento fue llevado a Europa. A pesar de su origen, el pimiento rojo comenzó a ganar popularidad en Europa y otros continentes, adaptándose a diferentes climas y suelos. A lo largo de los siglos, se han desarrollado diversas variedades de pimientos, tanto dulces como picantes. El pimiento rojo es una etapa madura del pimiento verde, y su sabor es más dulce y su contenido en vitaminas y antioxidantes es más alto. Por supuesto, aquí te dejo una explicación sobre la historia de los tomates secos y su conservación en aceite:
Tomates secos
El secado de alimentos es una de las técnicas de
conservación más antiguas y universales, utilizada desde tiempos prehistóricos
para preservar frutas, verduras, carnes y pescados. Los tomates secos tienen
sus raíces en regiones mediterráneas, donde el clima cálido y soleado
facilitaba el secado natural al sol. En países como Italia, especialmente en la
región de Puglia, Sicilia y Campania, así como en Grecia y España, el secado
del tomate se popularizó mucho antes de la llegada de la refrigeración moderna.
El proceso consistía en cortar tomates maduros y exponerlos al sol para
eliminar la mayor parte de su contenido de agua, concentrando su sabor y
aumentando su durabilidad. Los tomates secos se convirtieron en un ingrediente
básico para enriquecer platos durante todo el año, especialmente en temporadas
donde el tomate fresco no estaba disponible. Aunque el secado prolonga la vida
útil del tomate, estos pueden ser bastante duros y necesitan ser hidratados o
suavizados para su consumo. Para facilitar su uso y mejorar su sabor, desde
hace siglos se conservan los tomates secos sumergidos en aceite, generalmente
aceite de oliva, a menudo acompañados de hierbas aromáticas como orégano, ajo,
albahaca o chile. El aceite no solo aporta un sabor extra, sino que también
actúa como barrera contra el oxígeno y las bacterias, ayudando a conservar el
producto por más tiempo. Este método de conservación es común en la cocina
mediterránea y permite tener a mano tomates con un intenso sabor umami, listos
para usarse en ensaladas, pastas, antipastos, pizzas y muchas otras
preparaciones culinarias.




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