Una opción vibrante y
nutritiva, que destaca por su frescura y colorido. Al añadir langostinos y
mejillones, se eleva a un nivel de sofisticación, fusionando el crujiente de
las verduras con de los mariscos. Este plato no solo es un festín, sino también
una celebración de ingredientes frescos que prometen llevarnos a un viaje
culinario junto al mar.
Sección Verdura; 4 personas, preparación 20 minutos.
Dificultad fácil.
Todos los tiempos son siempre indicativo.
Ingredientes para la receta:
300 g de guisantes congelados, 2 zanahorias medianas, 3 patatas medianas, 12 o más
langostinos crudos, 500 g de mejillones, 3 dientes de ajos, aceite de oliva y
sal.
Preparación y cocción:
Limpiar lo mejillones
y abrirlos en una cazuela tapada, dejar enfriar, colar su caldo reservándolo y
retirar los mejillones de las conchas.
Cocer en agua con sal
los langostinos una vez realizados enfriar en agua con hielo y pelar, reservar
el caldo para cocer las verduras.
Pelar las zanahorias y
patatas y cortarla en daditos, cocerla en el agua de los langostinos y
mejillones., si fuese necesario añadir la necesaria.
Una vez realizado y
que la verdura este a nuestro gusto colarla y reservar.
Pelar los ajos y
pocharlos en aceite, incorporar las verduras y rehogar todo bien.
Servir las verduras
acompañadas de marisco todo ello caliente.
El
surtido de verduras cocidas
Es un plato que combina diversas hortalizas, que suelen incluir guisantes, zanahorias y patatas, entre otras. Este tipo de preparación se ha popularizado en muchas culturas como una forma de disfrutar de los sabores naturales de las verduras, así como de aprovechar sus beneficios nutricionales. La tradición de cocinar verduras se remonta a siglos atrás, cuando las comunidades agrícolas comenzaron a cultivar una variedad de hortalizas para complementar su dieta. Las técnicas de cocción a fuego lento o al vapor permitieron ablandar las verduras y mejorar su sabor, facilitando la digestión y aumentando su palatabilidad. Las verduras como las zanahorias y los guisantes han sido cultivadas desde la antigüedad. Las zanahorias, por ejemplo, eran originalmente moradas o amarillas antes de que las variedades naranjas se convirtieran en las más populares, gracias a su sabor dulce y versatilidad. Los guisantes, por otro lado, son una de las hortalizas más antiguas, cultivadas ya en el Mediterráneo hace miles de años. El surtido de verduras cocidas es un acompañamiento común en muchas cocinas del mundo, especialmente en Europa y América Latina. Se pueden servir frías o calientes y son ideales para acompañar platos de carne, pescado o incluso como parte de un plato vegetariano.
Los
langostinos
Penaeus
kerathurus. Características: Crustáceo decápodo de cuerpo alargado y comprimido
con caparazón liso y poco consistente. Abdomen bien diferenciado y cola muy
pronunciada. Ojos grandes. Coloración en función del sexo, machos color claro
con bandas rosas y hembras amarillo verdosa con bandas parduzcas. Vive en aguas
poco profundas, sobre fondos arenosos entre los 5 y los 90 m, aunque más
frecuente sobre los 20 m. Fase reproductora desde primavera hasta otoño, más
intensa en verano. Distribución: Atlántico y Mediterráneo, aunque está presente
en casi todos los mares del mundo. Pesca: Artes de arrastre y nasas, aunque
actualmente se cultiva en muchos países.
El
mejillón
Es un molusco bivalvo que pertenece a la familia Mytilidae. Este fascinante ser marino es característico de las costas del Atlántico, especialmente en Europa y América. Su cuerpo está protegido por dos valvas idénticas que tienen una forma de lágrima y están unidas por una bisagra compuesta de tres o cuatro dientes. La concha exterior del mejillón es negra con matices morados, mientras que su interior es nacarado, lo que le da un brillo distintivo. La superficie externa de las valvas presenta círculos concéntricos que indican su crecimiento. En resumen, el mejillón es un molusco bivalvo fascinante y versátil que no solo juega un papel importante en los ecosistemas marinos, sino que también es una deliciosa y nutritiva opción alimentaria para los humanos. Su cultivo sostenible y su impacto positivo en la calidad del agua lo convierten en un recurso valioso tanto para la naturaleza como para la gastronomía.



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