Esta tosta con sobreasada, mermelada de moras y huevo de
codorniz es una opción exquisita que no solo satisface el paladar, sino que
también sorprende con su originalidad. Perfecto para reuniones con amigos o
para deleitar a tus invitados en una cena especial, una explosión de sabor que
hará brillar cualquier ocasión.
Sección Aperitivo: 4 personas, preparación
5 minutos.
Dificultad fácil. Todos los tiempos son
siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
Tostadas de pan a voluntad. Huevos de codorniz los
necesarios, sobrasada, mermelada de moras o similar, orégano, aceite de oliva y
sal.
Preparación y cocción:
Tostar las tostadas de pan y untarlas primero con la sobreasada
Colocar encima una capa ligera de la mermelada.
Calentar el aceite y freír los huevos colocando uno en cada
tostada.
Espolvorear con orégano y servir caliente.
La historia del pan y tostas
Es una de las más antiguas de la humanidad, ya que se
remonta a miles de años atrás. Se considera que el pan nació aproximadamente
hace 12,000 años, cuando los humanos comenzaron a cultivar cereales durante el
Neolítico. Los primeros tipos de pan eran simples tortas hechas de granos
molidos y agua, cocidas sobre piedras calientes o en cenizas. A lo largo de los
siglos, el pan ha evolucionado y ha adquirido diferentes formas y técnicas de
preparación según las culturas y regiones. Las tostadas o brusquetas son
derivados del pan que tienen su propia historia. La costumbre de tostar pan
para mejorar su sabor o conservarlo se remonta al menos a la época romana. La
palabra "brusqueta" proviene del término italiano
"bruscare", que significa “tostar”. Las brusquetas tradicionalmente
están hechas con rebanadas de pan (frecuentemente un pan rústico) que se
tuestan y luego se aderezan con diversas coberturas, siendo el ajo y el aceite
de oliva muy comunes. Este plato se ha popularizado en todo el mundo,
especialmente como aperitivo en la cocina mediterránea. El arte de hacer pan y
las diferentes formas de servirlo, como las tostadas y brusquetas, han
perdurado a lo largo del tiempo y se han diversificado, reflejando las
tradiciones culturales y los ingredientes disponibles en cada región.
La mermelada de moras
Producto alimenticio que se elabora a partir de moras
(frutos de la planta Rubus, como las moras negras o moras azules) cocidas con
azúcar y, en algunos casos, con otros ingredientes como pectina o ácido cítrico
para ayudar en el proceso de conservación y gelificación. La práctica de
conservar frutas mediante la cocción con azúcar tiene raíces que se remontan a
la antigüedad. Los registros más antiguos de preservación de frutas provienen
de civilizaciones como la griega y la romana. Sin embargo, no se conocen
exactamente las fechas ni los métodos específicos utilizados para cada tipo de
fruta. En el siglo XVIII, la elaboración de mermeladas comenzó a formalizarse y
se establecieron técnicas más precisas para su fabricación. Se empezó a
utilizar pectina, un agente gelificante natural, que se extrae de las frutas,
lo que facilitó la obtención de la textura deseada.
Huevo de codorniz
Son los pequeños huevos puestos por la codorniz, un ave
de tamaño reducido muy apreciada tanto por su carne como por sus huevos. Estos
huevos destacan por su sabor delicado y su textura suave, además de ser
reconocidos por su atractivo aspecto moteado y su valor nutricional elevado.
Tradicionalmente, los huevos de codorniz han sido consumidos en diversas
culturas, especialmente en Asia y Europa, donde se consideran un manjar y un
ingrediente gourmet. En cuanto a su historia, el consumo de huevos de codorniz
se remonta a la antigüedad, siendo populares en la cocina de civilizaciones
como la egipcia y la romana. En Japón, por ejemplo, forman parte de la dieta
desde hace siglos y son habituales en platos como el sushi o en aperitivos. En
España, su consumo se ha extendido en las últimas décadas, sobre todo en la
alta cocina y en tapas, gracias a su versatilidad y presentación
atractiva.


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