viernes, 28 de noviembre de 2025

Patatas guisadas con conejo, pimientos verdes y zanahoria

Plato tradicional que combina ingredientes sencillos para obtener un resultado lleno de sabor. Esta receta, ideal para compartir en familia, destaca por su carácter reconfortante y el equilibrio entre la suavidad de las patatas, la carne tierna del conejo y el toque fresco de los pimientos verdes. Perfecta para cualquier ocasión.


Sección Patata: 4 personas, preparación 5 minutos, cocción olla rápida 15 minutos.
Dificultad fácil. Todos los tiempos son siempre indicativos.
 
Ingredientes para la receta:
 
5 patatas medianas, 2 pimientos verdes, 1 zanahoria mediana, 1 cebolla pequeña, 3 dientes de ajos, 500 g de carne de conejo troceada, aceite de oliva, perejil, agua para la cocción y sal.
 
Preparación y cocción:
 
Pelar las patatas lavarlas y churcarlas, pelar la zanahoria y trocearla al gusto.
Lava y despepitar los pimientos y cortarlos en trozos.
Pelar la cebolla y los ajos y picarlos.
Calentar aceite en la olla y sellar la carne salada, retirar y reservar.
Pochar en el aceite la cebolla y los ajos, una vez realizado incorpora los pimientos
Incorporar las patatas y rehogar unos minutos, incorporar el conejo y remover.
Cubrir de agua, salar y cocinar el tiempo indicado o hasta que este todo en su punto.
Dejar enfriar la olla abrir y servir todo caliente y espolvorear con perejil.


La patata

Una planta herbácea de la familia Solanáceas, es originaria de América del Sur, más precisamente de la región del Andes, donde se cultivó en el período precolombino, probablemente hace dos mil años o más antes de la conquista (como se evidencia arte indígena), Desde Sudamérica la patata llega a Europa solo unas pocas décadas después de su descubrimiento, y con toda probabilidad sólo después haber llegado a un puerto atlántico por vía terrestre o fluvial. Donde desembarcaron inicialmente en España, en Sevilla, entre 1560 y 1564, antes de pasar a Portugal (alrededor de 1575), y luego a Madrid en el cambio de siglo.

EL conejo

Hace unos 3.000 años, cuando los fenicios del Mediterráneo oriental desembarcaron en las costas de la Península Ibérica, se sorprendieron al ver la enorme cantidad de conejos salvajes que allí vivían. Según una teoría llamaron a esa tierra Hispania, que significaría "tierra de conejos" en lengua fenicia. Cuando España pasó a formar parte del Imperio Romano, alrededor del año 200 a.C., se representaron conejos en algunas monedas como símbolo del país. El conejo, a diferencia de la mayoría del ganado criado durante miles de años con fines alimentarios, sólo se crio selectivamente a partir del siglo V. La carne de conejo, catalogada como "alternativa" a la carne de vacuno, tiene una mayor cantidad de proteínas y un menor contenido en grasas y colesterol que esta última.


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