Ofrecen una experiencia gastronómica reconfortante, ideal
para disfrutar en familia o con amigos, gracia a poderlo encontrar preparados. Sin
embargo, lo que realmente eleva este plato a otro nivel es la salsa casera de
tomate y guanciale que lo acompaña ingredientes frescos y un toque de amor,
transforma la comida en una experiencia culinaria acogedora y llena de sabor.
Sección
Pasta corta rellena;
4 personas, preparación 25 minutos, cocción de la pasta: el tiempo indicado por
el fabricante.
Dificultad fácil.
Todos los tiempos son siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
Plato: 320 g de pasta,
queso rallado Parmesano, agua para la cocción y sal.
Salsa: 500 g de tomate triturado, 1 cebolla mediana, 3 dientes de ajos,
100 g de tacos de guanciale o en su caso beicon, aceite de oliva, pimienta y
sal.
Salsa: 500 g de tomate triturado, 1 cebolla mediana, 3 dientes de ajos,
100 g de tacos de guanciale o en su caso beicon, aceite de oliva, pimienta y
sal.
Preparación y cocción:
Dado que
hoy se vende rellenos solo nos hace falta hacer una buena salsa, la hacemos con
guanciale por su aportación mas sabrosa que el beicon.
Salsa: pelar la cebolla y loa ajos picarlos muy finos y sofreírlos en
una cazuela honda.
Picar muy los taquitos de guanciale y dejar que suelte bien su
grasa sin que se quemen.
Añadir la carne picada y rehogar durante 5 minutos.
Añadir el tomate, mezclarlo todo y salpimentar.
Cocerlo a fuego bajo, removiéndolo frecuentemente durante al menos
25 minutos.
Plato: Cocer la pasta en abundante agua con sal, dejarla al dente y
sacarla con cuidado que no se rompa.
Servirlo acompañado de la salsa y queso por encima.
Ravioli
El
origen de los ravioles está envuelto en leyenda y es muy difícil establecer la
fecha precisa de su invención. Según muchos, este tipo de pasta fresca nació en
Liguria, más precisamente en Gavi Ligure. Lo que sabemos con certeza es muy
poco: las primeras noticias escritas nos llegan del siglo XII, y las
encontramos también en el Decamerón de Boccaccio. Sabemos que inicialmente su
relleno se hacía con ingredientes pobres, generalmente lo que el campo ofrecía
espontáneamente, como hierbas. Con el paso de los años, este tipo de pasta ha
evolucionado y se ha extendido por toda Italia y en el mundo, tanto que la
encontramos con los rellenos más diversos (carne, pescado, verduras, quesos...)
y con las capas más imaginativas. Además, debes saber una cosa: también hay
muchas versiones dulces de raviolis, desde los rellenos de chocolate hasta los
que se sirven con deliciosa mermelada de arándanos.
Tomate
triturado
Antaño era una cita fija en todos los hogares, hoy es una costumbre que vuelve a estar de moda, gracias a la pasión por la buena mesa y al regreso a la autoproducción: la preparación de puré o pasta de tomate es una tradición que une a todos. Sin embargo, antes de abordar el puré o triturado, es necesario retroceder en el tiempo, a la llegada del tomate a Europa: un viaje que comienza en América Latina, en particular en México y Perú, con el xitomatl, el nombre azteca que dio origen a al término inglés “tomate” - y que continuó en Europa después del descubrimiento del Nuevo Continente en 1492. el tomate fue traído por los españoles al resto del continente europeo y se tiene constancia de su utilización en las cocinas de nuestro país en el siglo XVII. También en el año 1692, en el recetario napolitano de Antonio Letini, se habla de una salsa elaborada al estilo español con tomate.
La papada de cerdo, o
guanciale
También conocida como "panceta" o "papada", es una capa de grasa ubicada en la parte inferior de la cabeza del cerdo, específicamente en la zona del cuello y la mandíbula. Esta parte del cerdo es rica en grasa y carne entreverada, lo que la hace ideal para diversas preparaciones culinarias. La papada se utiliza en platos de cocina tradicional y también se puede curar, ahumar o utilizar en salsas, aportando un sabor y una textura únicos a los alimentos. Guanciale es un producto característico de la cocina romana (Italia) Se trata de una carne curada obtenida de la carrillera o papada del cerdo que contiene una parte magra -constituida por músculos, que forman las venas características- y grasas cuya calidad es decididamente superior a la que se encuentra en la panceta (obtenida de la panceta) o en la manteca de cerdo (obtenida del lomo). En este punto, la carne se sala primero durante poco menos de una semana y luego se condimenta con pimienta y guindilla (en el Lacio se usa también ajo), en otros lugares con romero u otras hierbas aromáticas.



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