Una deliciosa combinación de sabores que realza la frescura de los guisantes y la dulzura de las frutas. Los ingredientes principales incluyen guisantes tiernos, manzanas, pasas, albaricoques y ciruelas que aportan un toque frutal, mientras que el guanciale, un delicioso tocino italiano, añade un perfil salado y ahumado.
Sección:
Legumbre,
4 personas, preparación 5 minutos, remojo frutos secos 30 minutos, cocción 30
minutos.
Dificultad
fácil. Todos los tiempos son
siempre indicativos.
Ingredientes para la receta:
800 g de guisantes en mi caso congelados, 4 manzana Granny Smith. 100 g de pasas
sultanas, 100 g de orejones de albaricoque, 100 g de ciruelas, 100 g de guanciale
en tacos o tiras, azúcar según solicite, mantequilla, aceite de oliva, agua
para la cocción y sal.
Preparación y cocción:
En primer lugar, pondremos las frutas secas a remojo en agua o vino dulce
según nos guste más dulce o menos.
Una
vez hidratadas picar todo al gusto.
Cocer los guisantes en agua con sal dejándolos al dente, escurrir y
reservar.
Pelar y descorazonar las manzanas y trocearlas.
Calentar mantequilla en una cazuela, verter las manzanas y rehogar, añadir
el azúcar y caramelizarlas.
En una sartén saltear el guanciale en un poco de aceite.
Verter en la cazuela de la manzana los guisantes, el guanciale con su grasa
y las pasas, las frutas picadas y mezclar todo bien, rehogar unos minutos.
Servir calientes.
Guisantes
La
historia de los guisantes comienza en el Neolítico. Período histórico y
continúa a lo largo de los siglos, hasta llegar a nuestros días. Nuestros
antepasados no veían la hora de toparse con una planta de guisantes silvestres
para poder cosechar las vainas verdes y saborear las semillas que contienen.
Solo alrededor del año 8000 a. C. hay evidencia de cultivos reales de
guisantes. Todo esto sucedió en el famoso Creciente Fértil, una vasta área
geográfica que se extiende desde los ríos Tigris y Éufrates (actualmente en
Irak) hasta el Nilo (Egipto) pasando por los territorios que rodean el río
Jordán (Jordania, Israel, Líbano, Palestina y Siria). Desde esta zona, la
agricultura se extendió rápidamente tanto al continente asiático como a Europa,
ofreciendo a las poblaciones la posibilidad de acceder con mayor facilidad a
los alimentos e introduciéndolas a nuevas especies comestibles.
Los
albaricoques deshidratados
Son
frutas secas que se obtienen al eliminar la mayor parte del agua de los
albaricoques frescos. Este proceso de deshidratación permite que la fruta
conserve sus nutrientes y sabor, haciendo que sea un bocadillo nutritivo y
duradero. La historia de los albaricoques se remonta a miles de años. Se cree
que su origen es en la región que abarca el este de China y Asia Central. Desde
allí, la fruta se extendió hacia otras partes del mundo. Los antiguos romanos y
griegos ya cultivaban albaricoques y los apreciaban no solo por su sabor, sino
también por sus propiedades nutricionales.A lo largo de los siglos, los
albaricoques deshidratados se han convertido en un producto popular en muchas
cocinas alrededor del mundo, desde la cocina mediterránea hasta la asiática, y
son valorados tanto por su sabor como por sus beneficios para la salud, que
incluyen ser una buena fuente de fibra, vitaminas A y C, y antioxidantes.
Es un proceso culinario que implica calentar azúcar para convertirlo en caramelo, lo que resulta en un sabor dulce y un color dorado. Este proceso no solo aplica al azúcar, sino que también se puede utilizar en una variedad de ingredientes, como frutas y verduras, cuando se cocinan con azúcar y calor. La técnica de caramelizar se remonta a tiempos antiguos. Se cree que el concepto de calentar azúcar para crear caramelo surgió en el Medio Oriente, donde el azúcar ya era conocido y utilizado en diversas preparaciones. El azúcar se extraía de la caña de azúcar o de la remolacha y se utilizaba en la cocina de una manera rudimentaria. En la cocina moderna, la caramelización ha evolucionado y se ha diversificado. No solo se utiliza para hacer postres, sino también en platos salados. La técnica también es fundamental en la fabricación de dulces y productos de repostería. Verduras como cebollas y zanahorias pueden ser caramelizadas, lo que ayuda a concentrar su sabor natural y a aportar un toque dulce a platos salados. Las cebollas caramelizadas son un ingrediente popular en salsas, guisos y hamburguesas. La caramelización es un proceso versátil que juega un papel importante en la gastronomía, ya sea en la creación de dulces delicados o en la mejora de sabores en platos salados.




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